
OLIMPIADA NACIONAL DE NATACIÓN 2026
Por: Mtro: Rafael Belmonte Olivares/ NOTIVER
Por considerarla de gran interés e importancia, he pedido al Maestro Enrique Alonso Ramírez, Entrenador de Natación y Dirigente Deportivo me permita compartir esta reflexión acerca de la Olimpiada Nacional de Natación 2026.
He aquí su análisis:
“La natación mexicana ha concluido uno de los eventos más importantes del deporte nacional: la Olimpiada Nacional 2026”.
Un evento que reúne sueños, sacrificios, años de disciplina y el enorme esfuerzo de atletas, entrenadores y familias enteras que viven por este deporte.
Este año también representa el inicio de una nueva etapa para la recién creada federación de natación en México.
Y como en todo nuevo proceso, existen avances importantes, pero también áreas que siguen evidenciando una realidad que durante muchos años ha frenado el verdadero crecimiento deportivo del país.
Porque hablar de natación no solamente es hablar de medallas, es hablar de logística, de organización, de alimentación digna, de hospedaje adecuado, de traslados, de atención médica, de seguimiento deportivo, de apoyo emocional, de planeación.
Y aunque cada año vemos el enorme esfuerzo de muchos organizadores y estados sede, también seguimos viendo situaciones que no deberían repetirse en el máximo evento juvenil del país:
Alimentos de baja calidad, desorganización en horarios, entrenadores resolviendo problemas administrativos en lugar de enfocarse en sus atletas, delegados más preocupados por relevos y acreditaciones que por el bienestar integral de quienes representan a su estado.
La pregunta es inevitable:
¿Realmente estamos construyendo un proyecto deportivo de alto rendimiento o seguimos sobreviviendo con esfuerzos aislados?
Los resultados vuelven a reflejar una realidad que no es casualidad.
Baja California continúa siendo potencia nacional.
Y no es suerte.
Es infraestructura, seguimiento, inversión, fogueo internacional y un modelo deportivo que lleva años consolidándose.
Nuevo León mantiene también una tradición deportiva respaldada por instalaciones de alto nivel y programas estructurados, y hoy sorprende gratamente Querétaro, que se posiciona entre los primeros lugares nacionales demostrando que cuando existe planeación, visión y trabajo serio, los resultados llegan.
Entonces surge otra pregunta importante: ¿Qué están haciendo esos Estados que otros dejaron de hacer?
Porque mientras algunos avanzan, otros Estados históricos en la natación mexicana desaparecen del medallero nacional.
Y eso no es falta de talento.
México tiene talento de sobra.
Lo que falta es estructura, continuidad y trabajo desde las bases.
Hoy muchos hablan de alto rendimiento, todos creen tener la fórmula, todos dicen saber de natación, pero muy pocos voltean a ver las escuelas formativas, las albercas municipales, los entrenadores que comienzan desde cero, los clubes pequeños que sobreviven sin apoyo y las familias que hacen milagros económicos para mantener a sus hijos entrenando.
Ahí está el verdadero cimiento del deporte mexicano, porque ningún país construye medallistas olímpicos comenzando desde arriba, los procesos deportivos se construyen desde la iniciación, desde la masificación, desde el acompañamiento real al entrenador y desde el seguimiento serio al atleta.
Hoy México sigue asistiendo a Juegos Centroamericanos, Panamericanos, Mundiales y Juegos Olímpicos.
Sí, es importante competir.
Pero la verdadera pregunta es: ¿Estamos reduciendo la distancia con las potencias mundiales o seguimos conformándonos solamente con asistir?
El objetivo no puede ser únicamente clasificar, el objetivo debe ser competir, pelear finales, romper récords, construir campeones mundiales y medallistas olímpicos, y aunque duele decirlo, esa meta aún se ve lejana.
No por falta de capacidad, no por falta de talento, sino porque seguimos atrapados en ciclos donde cambia el nombre de las estructuras, pero muchas veces no cambian las formas ni los resultados.
La nueva federación tiene hoy una oportunidad histórica: reestructurar verdaderamente la natación mexicana, crear un trabajo integral, fortalecer asociaciones estatales, generar controles reales de afiliación, capacitar dirigentes, respaldar entrenadores, dar seguimiento deportivo serio, invertir en ciencia aplicada al deporte y, sobre todo, construir desde las bases.
Porque mientras no exista un proyecto nacional sólido y unificado, seguiremos dependiendo únicamente del esfuerzo individual de atletas y entrenadores que muchas veces avanzan solos contra todo.
Esta opinión no busca destruir, busca reflexionar, porque quienes realmente aman este deporte no viven de él, viven para él.
Ojalá este nuevo ciclo olímpico sirva para corregir el rumbo y construir un proyecto que en uno o dos ciclos más pueda llevar nuevamente a México a pelear una medalla olímpica en natación.
Ese debería ser el verdadero objetivo nacional.
Por el bien de nuestros atletas, por el esfuerzo de miles de familias, por respeto al deporte y por el futuro de la natación mexicana.
Éxito a todos los nadadores, entrenadores y equipos del país.
¡Vamos México!
Gracias Maestro Enrique Alonso por estar siempre ¡En sus marcas!