*Le dan la medalla Ignacio Manuel Altamirano a Ana Luisa Peláez
Córdoba, Ver.– (AVC) A sus 84 años, la maestra Ana Luisa Peláez sigue entrando al salón de clases con la misma convicción con la que comenzó a enseñar hace más de seis décadas.
Este viernes fue reconocida con la Medalla “Ignacio Manuel Altamirano”, distinción que honra la trayectoria de docentes mexicanos, en el marco de la celebración del Día del Maestro.
“Para mí es mi vida”, resume la docente al hablar del magisterio, una profesión que inició en 1965, mientras aún estudiaba la licenciatura en Derecho.
Sus primeras clases las impartió en la Preparatoria Juárez de Xalapa.
Tiempo después se trasladó a Córdoba, donde también desempeñó funciones como juez en Fortín y colaboró en instituciones privadas antes de integrarse, en 1980, a la Escuela de Bachilleres Artes y Oficios de Córdoba (ESBAO).
Desde entonces, ha dedicado gran parte de su vida a formar generaciones de estudiantes en áreas de Humanidades e Historia.
“El camino es sinuoso, no es fácil, pero cuando estamos a esta altura de nuestra vida el panorama es muy agradable”, expresó.
Para Ana Luisa Peláez, una de las mayores satisfacciones ha sido reencontrarse con antiguos alumnos convertidos en profesionistas, padres de familia y ciudadanos.
“Es como si fueran hijos de uno; siente uno que realmente estuvo formando buenas personas”, comentó.
La maestra señaló que cada generación representa un reto distinto y que la labor docente exige mantenerse en constante actualización.
Incluso, durante la pandemia aprendió a utilizar herramientas digitales para continuar impartiendo clases a distancia.
“Yo hubiera querido en mi época tener esas fuentes de información tan hermosas”, dijo sobre la tecnología aplicada a la educación.
Originaria del barrio de Las Estaciones, en Córdoba, recordó que durante su infancia las actividades físicas y artísticas formaban parte esencial de la formación escolar, por lo que consideró importante reforzarlas ante los problemas emocionales y de salud que enfrentan actualmente muchos jóvenes.
Con 84 años y sin padecimientos crónicos, aseguró que continuará activa mientras su salud se lo permita.
“El magisterio es una vocación y la vocación nunca se termina. Nunca dejaré de estudiar ni de actualizarme”, concluyó.