® Notiver La Noticia En El Momento Que Sucede. Todos los Derechos Reservados

VIVIENDO CON SENTIDO | ADICCIONES - La adicción no se sostiene por falta de inteligencia ni por ausencia de conciencia. De hecho, muchas personas con adicción ven con enorme claridad lo que les está ocurriendo. El problema no está en no saber…

La adicción no se sostiene por falta de inteligencia ni por ausencia de conciencia. De hecho, muchas personas con adicción ven con enorme claridad lo que les está ocurriendo. El problema no está en no saber. El problema está en que...

VIVIENDO CON SENTIDO | ADICCIONES - La adicción no se sostiene por falta de inteligencia ni por ausencia de conciencia. De hecho, muchas personas con adicción ven con enorme claridad lo que les está ocurriendo. El problema no está en no saber…

DAVID MANUEL MARTÍNEZ PÉREZ
Psicoterapeuta Clínico

Certificado en Hellinger Sciencia ®

ADICCIONES

“PERCIBIENDO EL OTRO LADO DE LA REALIDAD”

La adicción no se sostiene por falta de inteligencia ni por ausencia de conciencia.

De hecho, muchas personas con adicción ven con enorme claridad lo que les está ocurriendo.

El problema no está en no saber.

El problema está en que saber no alcanza cuando lo que está en juego no es solo una conducta, sino una forma de regulación profundamente instalada.

La adicción no es solo búsqueda de placer.

Muy a menudo es una forma de alivio.

No siempre se consume o se repite algo para sentir más, sino para sentir menos.

Menos ansiedad, menos vacío, menos dolor, menos tensión, menos desborde.

La conducta adictiva no aparece únicamente por deseo; muchas veces aparece como intento de regulación frente a algo que internamente no se logra sostener de otro modo.

Por eso una parte de la persona puede ver perfectamente el daño y, aun así, seguir repitiéndolo.

Porque no está luchando solo contra un hábito.

Está luchando contra la función que ese hábito cumple.

Y mientras esa función no tenga reemplazo, la conciencia sola rara vez alcanza para interrumpir el ciclo de forma estable.

Aquí aparece una de las claves más difíciles de aceptar: la adicción no persiste porque la persona no quiera estar bien.

Persiste porque, en algún nivel, sigue resolviendo algo.

De forma costosa, destructiva y cada vez más limitada, pero sigue cumpliendo una función.

Calma, anestesia, organiza, desconecta, sustituye, compensa.

El problema no es solo lo que destruye.

El problema es también lo que evita sentir.

Por eso muchas recaídas no ocurren por falta de voluntad, sino por retorno del dolor que la conducta ayudaba a no contactar.

Cuando se retira la sustancia, el impulso o la compulsión, no aparece solo abstinencia.

Muchas veces aparece aquello que estaba siendo regulado por ese circuito: angustia, vacío, trauma, vergüenza, soledad, desregulación.

Y si eso no puede ser sostenido de otra manera, el sistema vuelve a lo conocido.

La adicción también fragmenta la experiencia interna.

Una parte quiere salir, otra quiere repetir.

Una parte entiende, otra actúa.

Esto no significa falsedad ni falta de deseo de cambio.

Significa conflicto real entre niveles distintos del funcionamiento psíquico.

La mente consciente puede decidir una cosa, mientras el sistema emocional y corporal sigue organizado alrededor de otra.

Por eso el trabajo con la adicción no consiste solo en dejar de hacer.

Consiste en comprender qué estaba haciendo esa conducta por la persona y empezar a construir otra forma de sostener eso.

No basta con quitar el objeto.

Hay que trabajar la función.

Esto requiere algo más que conciencia moral o fuerza de voluntad.

Requiere regulación, tratamiento, estructura, acompañamiento y, en muchos casos, trabajo profundo con aquello que la adicción ayudó a mantener fuera de contacto.

No se trata solo de controlar el impulso.

Se trata de construir una vida interna que no necesite tanto anestesiarse para poder ser vivida.

La parte que ve con claridad no está equivocada.

Pero tampoco basta, por sí sola, para reorganizar aquello que durante mucho tiempo sostuvo una función vital.

La salida no empieza cuando la persona deja de saber.

Empieza cuando logra empezar a sostener de otro modo aquello que antes solo podía callar consumiendo, repitiendo o desconectándose.

QUIEN SE CONOCE A SI MISMO;
CONOCE LA RAÍZ DE TODA LA CREACIÓN”

EL ENTORNO

Si quieres saber quién eres y hasta dónde puedes llegar, mira a los hombres que tienes cerca.

Un hombre no es más que el reflejo de su círculo.

Si estás rodeado de mediocres, jamás alcanzarás la grandeza.

Si estás rodeado de guerreros, te verás obligado a volverte uno.

Las amistades no son casualidad, son una elección.

Elegir bien significa rodearte de hombres que piensan en grande, que actúan con determinación y que no toleran la mediocridad.

Si los hombres que te rodean se conforman con lo mínimo, pronto harás lo mismo.

Pero si tu círculo exige más, crecerás sin opción a fallar.

Un hombre de valor no pierde tiempo con personas sin visión.

No gasta energía en amistades que sólo aportan distracción y conformismo.

La camaradería real no se basa en el entretenimiento, sino en el crecimiento mutuo.

Los verdaderos aliados son aquellos que te empujan a superarte y que no te dejan caer en la complacencia.

Rodéate de quienes te exijan más, de quienes te reten a ser la mejor versión de ti mismo.

No busques amistad en aquellos que solo buscan comodidad.

La lealtad y el respeto nacen de la admiración mutua y del deseo de mejorar juntos.

“A VECES PIERDES MENOS DE LO QUE CREES
Y EL OTRO PIERDE MÁS DE LO QUE IMAGINA”


DISCIPLINA

Ser disciplinado exige una enfrenta diaria contra tus impulsos, tus excusas y tu comodidad.

No se siente glorioso, muchas veces se siente solitario.

Pero ese camino, por más duro que parezca, te entrega algo que no tiene precio: respeto por ti mismo.

Por el contrario, vivir sin disciplina parece fácil, incluso placentero al principio.

Pero con el tiempo, se convierte en un castigo constante.

Empiezas a sentir vergüenza silenciosa.

No ante otros, sino ante ti mismo.

Porque sabes que no estás siendo quien podrías ser.

Y ese dolor -el de traicionarte- es mil veces más corrosivo.

Donde la vida es más dura, la disciplina lo debe de ser también.

“Nadie te hace enojar, tu eliges cómo reaccionar.
Mientras sigas culpando afuera , seguirás siendo esclavo de los demás”

Psicoterapia Práctica
Manuel David Martínez
Consultas Previa Cita
229-7799859