
Por Andrés Timoteo
LEY NAHLE REMIX
Los extremos se juntan o, lo cierto, es que nunca estuvieron lejanos.
Así el caso del actual coordinador en la legislatura veracruzana, Esteban Bautista, quien tanto difundió a través de sus voceros que no era igual a su antecesor y que llegó al Poder Legislativo a poner orden, decoro y responsabilidad parlamentaria. Risas.
Pero resultó una copia-calca del tuxtleco Juan Gómez y un solo dato basta para comprobarlo: la nueva “Ley Nahle” que impulsó a fin de blindar a la gobernante en turno y evitar que sea evaluada por los veracruzanos en una consulta de revocación de mandato.
Bautista y su séquito en el congreso local buscan despojar al pueblo del derecho de ratificar a sus gobernantes.
En pocas palabras, se declaran enemigos de la democracia participativa al obstaculizar la realización del referendo sobre la permanencia en el cargo de la zacatecana como lo autorizan las constituciones local y federal.
En el 2022, Gómez Cazarín, su predecesor en la coordinación legislativa, empujó la primera “Ley Nahle” que consistió en adicionar el artículo 11 de la Constitución Política del estado para convertir a la señora Nahle en veracruzana – a pesar de ser de Zacatecas- solo porque sus hijas nacieron en la entidad.
Ahora Bautista modificó el artículo 15 y le puso ‘candados’ para que no se convoque a una consulta pública de revocación a menos de que los promoventes reúnan cientos de miles de firmas en 107 de los 212 ayuntamientos ¡en un plazo de 30 días!
Y le agregó malicia por su propia cuenta, contraviniendo la ley, porque en entrevistas paralelas dijo que se deberán acopiar 750 mil firmas ¡en apenas un mes! A razón de 25 mil por día, 52 por minuto, una por segundo.
¡Vaya que perdió la cordura!
Tan solo eso es suficiente para atacar su reforma a través de amparos judiciales, sin contar con dicha cifra es a contentillo y se contrapone a lo dispuesto a nivel federal.
Bautista decreta ‘por sus pistolas’, cual cacique de cebo y hojalata, un 10 por ciento de firmas respecto a la cantidad de votantes en el padrón electoral -7.5 millones- cuando debe ser el 3 por ciento.
El diputado quiere adosar ¡medio millón de firmas! a fin de bloquear la revocación de mandato lo que contraviene lo estipulado en la legislación federal, como ya se dijo, que establece un 3 por ciento.
Si se cumple la armonía legislativa, en Veracruz tendrían que reunir solo 225 mil rúbricas ciudadanas para gestionar ante el Ople el inicio del proceso para el referendo y no las 750 mil firmas que pretende Bautista.
Este señor es ladino y fullero.
LA INCONSTITUCIONALIDAD
Por eso, la reforma a la Constitución Política votada el pasado 7 de julio es la segunda versión de la “Ley Nahle” del 2022, tiene el mismo objetivo: cuidar a la zacatecana y espantarle la molesta -para ella- democracia participativa.
La primera “Ley Nahle” fue para que llegara al poder y la “Ley Nahle Remix es para que los jarochos no la echen del mismo.
¿Que Bautista sería diferente a Gómez? Risas tatahuicas.
Y el nuevo armatoste legal tendrá un futuro similar al anterior por inconstitucional, según los jurisconsultos.
En enero del 2023, la primera “Ley Nahle” fue anulada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y ahora la segunda “Ley Nahle” se encamina una invalidación parecida.
Claro, si es que los ‘ministros del acordeón’ no se confabulan contra el pueblo veracruzano y validan el atentado democrático ejecutado por Bautista Hernández.
La posibilidad existe, pero eso sería atentar contra la propia Constitución Política federal y abrir una puerta muy peligrosa para que, en todos los estados, los gobernantes se apoltronen y aferren al cargo echando a la basura esa rezandera obradorista de que “el pueblo pone y el pueblo quita”.
El deber de la oposición y de la ciudadanía en general es recurrir a los amparos y la petición de juicios de inconstitucionalidad para echar abajo el chanchullo de Bautista y Nahle porque la petición de blindaje no fue idea de este señor como en el 2022 tampoco su semejante Gómez fue el autor de la primera ley.
Nadie se vaya con la finta, aquí no hay expectantes pasivos y la ideadora de ambas inconstitucionalidades es la misma beneficiaria.
PATEANDO POR DOQUIER
Y eso de que a la gobernante “no le quita el sueño” una consulta de revocación de mandato es una excusa tan inverosímil como socarrona pues ella mima le ordenó a Bautista poner sendos ‘candados’ legales para impedir que se realice.
En su afán de desligarse del asunto que se volvió escándalo nacional -como en su momento la primera “Ley Nahle”, ¿se acuerdan?-, Nahle tildó de “politiquería” al derecho de los veracruzanos para evaluar su desempeño.
Así vitupera a la democracia participativa y, de paso, a las maniobras de su legislatura para parapetarla.
Todo se incluye dentro esa “politiquería” de la que habla, también los mantras de su pastor político, Andrés Manuel López Obrador, el impulsor de las revocaciones de mandato.
Descolocada tras ser sorprendida en el enjuague, la zacatecana patea hacía adelante, a los lados y para atrás sin importarle que le aseste coces a sus aliados, empleados y mentores.
*Envoyé depuis Paris, France.