
Por Andrés Timoteo
ES LA QUINTA
El fin de semana se confirmó lo que todos temían pero también esperaban: Roxana Guzmán Ramírez fue asesinada.
No se sabe cuánto tiempo la mantuvieron viva sus secuestrados o si la mataron inmediatamente después de extraerla de su domicilio el pasado 2 de junio.
Lo certero, hasta el momento, es que intentaron desaparecer sus restos troceándolos e incinerándolos en un rancho del municipio de Moloacán.
Es decir, los delincuentes pretendían que a Roxana nunca la hallaran, ni viva ni muerta.
Sus restos fueron localizados -afortunadamente sí es que la fortuna es una palabra que se puede utilizar en este caso- y sus familiares por lo menos ya tienen la certeza de lo que le pasó y tendrán un cenotafio donde llorarle y así poder desarrollar su duelo.
Ahorra lo que les faltará es la justicia.
Es verdad que se han detenido a ocho personas, cuatro de ellos policías municipales de Ixhuatlán del Sureste, localidad vecina a Nanchital de donde era originaria la periodista y donde la ‘levantaron, pero la mayoría son autores materiales no los que ordenaron su plagio y homicidio.
Se ha dicho que hay dos ‘jefes de plaza’ entre los detenidos, apodados “Delta 1” y “Delta 7”, al menos así lo ha comunicado la autoridad para dar a entender de que los autores intelectuales ya están capturados.
Es mentira.
Basta revisar el listado y entre los otros detenidos también hay otros “Deltas” o sea que ese sobrenombre o clave no significa que sean los cabecillas reales.
¡Todos son “Deltas ahí!
¿Quién ordenó secuestrar y asesinar a la periodista? No se sabe y hay quienes no quieren que se sepa.
Por eso a nivel local, los lugareños y los colegas reporteros hablaban de ‘chivos expiatorios’ desde el inicio.
¿Hay algún político involucrado? Tampoco se sabe y tampoco se quiere en el gobierno estatal que se sepa.
Por ahí corrieron el rumor de que Roxana Guzmán estaba investigando la relación de la delincuencia que opera en la región sur con la gobernante en turno, Rocío Nahle, y saltaron los voceros del oficialismo desgañitándose que era una ‘fake news’ de la prensa contra la zacatecana.
Lo que sí se supo es que la periodista se había quejado de que personajes en el gobierno nahlista habían permitido la expansión de cierta organización criminal en el sur del estado.
También los colegas del sur evidenciaron la nulidad de la Fiscalía Regional para actuar en el caso dejando pasar el tiempo hasta que la FGR tuvo que atraer la pesquisa.
Ahí se antoja la desidia de las autoridades locales para no indagar ni buscar a la reportera.
El columnista sureño Mussio Cárdenas escribió: ¿Sirve para algo el fiscal regional, Braulio Conde Rivas? Decía la gobernadora, Norma Rocío Nahle, (que) las investigaciones avanzaban, que habría noticias, que había que esperar y de pronto la FGR lo atrajo (el expediente).
El fiscal Braulio Conde dio palos de ciego.
“No pudo, no quiso o no lo dejaron”.
Tal vez los ocho detenidos sean mera pantalla para tratar de cerrar el caso como ha sucedido con otros asesinatos de periodistas y tal vez nunca se sepa quién ordenó plagiar y matar a Roxana Guzmán.
¿Recuerdan el homicidio de María Elena Ferral, de Papantla, en marzo del 2020? Detuvieron a varios que luego fueron liberados con el tiempo pues el expediente de la fiscalía cuitlahuista se integró de tal manera que nadie permaneciera en prisión.
Fue un tinglado para decretar que el crimen había sido castigado.
Y, claro, el autor intelectual -el exalcalde de Coyutla y exdiputado Basilio Picazo- nunca fue detenido, sigue “prófugo” gozando de la impunidad otorgada en el cuitlahuismo y mantenida por el nahlismo.
Eso le esperaría al caso de Roxana Guzmán, la quinta periodista asesinada en el sexenio de Rocío Nahle.
La quinta en menos de dos años del gobierno nahlista.
Antes de ella fueron Josué Otoniel Alejandre Gaytán, Avisack Douglas Maldonado, Carlos Leonardo Ramírez Castro y Luis Ángel López Valdez.
MODA GLOBAL
Como lo prometió Nahle, “Veracruz está de moda...y hasta en Europa”.
Toda la prensa europea dio cuenta de la identificación de los restos de Roxana Guzmán.
El diario Le Monde expuso: “México es uno de los países más peligrosos para ejercer el oficio de periodista y Veracruz es el estado que tiene el mayor número de crímenes contra periodistas”.
Notas parecidas se dieron en rotativos y televisoras de Italia, Portugal, Alemania, Reino Unido, Suecia, Bélgica, Holanda y España.
También en Estados Unidos y Canadá, y en medios de Latinoamérica.
Vaya que la gobernante ha puesto de moda globalmente a la entidad aunque por lo malo, se insiste.
Una de las notas más completas la firma Beatriz Guillén en el diario madrileño El País bajo el cabezal:
“El asesinato de Roxana Guzmán en Veracruz revela de nuevo el vínculo entre el crimen organizado y el Estado”.
Los ataques a reporteros y la complicidad gubernamental “es, por desgracia, una historia vieja en Veracruz”, señala.
Ojo, no es crónica ni reportaje sino una nota informativa simple pero que sirve de muestra de buena redacción, sintaxis y contenido sintético y contextual.
Lección para los estudiantes de periodismo y los que ya ejercen el oficio.
*Envoyé depuis Paris, France.