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TEXTO IRREVERENTE | EL BUCLE SALIVOSO - Ya pasó una semana y el tema no sale de las redes sociales ni de los espacios de prensa. Se macera y se machaca porque es dolor puro para la destinataria. Tampoco han cesado las maniobras de los publicitas…

Ya pasó una semana y el tema no sale de las redes sociales ni de los espacios de prensa. Se macera y se machaca porque es dolor puro para la destinataria. Tampoco han cesado las maniobras de los publicitas oficiales para tratar de descalificar los...

Por Andrés Timoteo

EL BUCLE SALIVOSO

Ya pasó una semana y el tema no sale de las redes sociales ni de los espacios de prensa.

Se macera y se machaca porque es dolor puro para la destinataria.

Tampoco han cesado las maniobras de los publicitas oficiales para tratar de descalificar los dichos de Atanasio García Durán.

Y éstas últimas son como para destornillarse a carcajadas.

Los gacetilleros hacen malabares para minimizarlos y denostar a quien propinó el golpe intestino y demoledor.

El objetivo de los voceros nahlistas fue desprestigiar al declarante aludiendo desde su vida privada, tanto personal como familiar, hasta su pasado político, apostando a que así sus dichos perderían credibilidad.

Igualmente lo acusaron de demencia senil por ser octogenario, aunque nada les alcanzó.

Todos los vituperios que le dedicaron al patriarca del clan García no desmontaron una sola de sus palabras ni les quitaron certeza.

Tampoco menguaron el impacto en la conversación pública.

Vaya, el asunto hasta puede tomarse como un experimento político-mediático porque esos comedidos sembraron mucha tinta y ‘bytes’, en el caso digital, pero sin cosecha importante.

Ni modo,en ocasiones los golpes intestinos duelen más y levantan mucha ámpula.

Pero si le sirve de consuelo a la gobernante en turno hay que rememorar que las ‘habladas’ de los que se fueron hacía los que llegaron siempre se han dado.

El exsecretario alemanista de Seguridad Alejandro Montano decía que los fidelistas no sabían gobernar y todo lo hacían mal.

Otros del alemanato se burlaban, por allá del 2005, de que a los veracruzanos ya los gobernaba “una bola de nacos”.

De eso puede dar testimonio un periodista jalapeño que durante años cubrió la fuente gubernamental para el extinto diario Política y entabló cierta confianza con los secretarios de aquel sexenio.

El colega lo contaba a otros compañeros en los pasillos de palacio de gobierno y éstos le preguntaban si había escuchado mal.

“A lo mejor quisieron decir narcos”, sugerían insidiosos.

El reportero se reía, pero recalcaba la confidencia: “dijeron que nacos... n-a-c-o-s”. Risas.

Al sexenio siguiente, la esposa del innombrable cuestionaba en redes sociales la administración duartista y descalificaba sus acciones en diversos rubros.

¿Recuerdan los reclamos por no darle dinero a los Halcones de Jalapa? Y el marido se quejaba de supuestas traiciones y desaciertos de Javier Duarte.

Los duartistas se cansaron de pronosticar el fracaso del yunismo y predecían autoritarismo, venganzas y negocios con cargo al erario.

Y los yunistas hicieron lo mismo con los cuitlahuistas recién llegados.

Y hasta chistes y ‘memes’ le dedicaban a García Jiménez, algunos muy crueles.

Ahora le toca a Nahle recibir las maledicencias de sus antecesores.

Se trata del bucle salivoso de cada sexenio o como diría el maestro Miguel Ángel Barragán:

“El consuelo del jodido es hablar” -lo de jodido no es porque sean pobres, al contrario se hicieron millonarios robando del erario, sino porque ya están fuera del poder-.

Y a Atanasio García Durán bien se beneficia con eso de que “el cielo es para los arrepentidos” ya que él se arrepintió de haber votado por Nahle.

Y no es el único, un millón de jarochos andan igual como se reflejó en los resultados de las elecciones del 2025.

MAL GAVILÁN

La realidad es terca y en este caso aporta sustento a los dichos de García Durán pues otro gallo le cantaría a Nahle si tuviera colaboradores eficientes y productivos.

Su ignorancia sobre Veracruz la compensaría con asesoría de primer nivel al igual que otras taras.

Pero el funcionario que debería ser su mano derecha, ayudarla en la gobernanza y garantizar la eficacia política, en vez de eso, cuando no andan de conserje en las oficinas se la pasa quejándose de otros burócratas.

El hidalguense Ricardo Ahued hace lo que ni Noemí Quirasco se atrevió cuando ocupó la Secretaría de Gobierno -y eso que la han tachado como la peor que haya despachado allí-, plañirse por todo y de todos.

Ella tampoco tenía un gramo de autoridad en el gabinete alemanista, pero apechugaba.

Hace dos semanas, Ahued casi lloró en una entrevista dada al periodista Fernando Batiza en la que juró haber dado“un manotazo sobre la mesa” -más risas- porque hay funcionarios que no lo obedecen y hacen quedar mal a la gobernadora.

¡Y ni así le pusieron atención!

Su dicho sonó más a excusa por sus malos resultados que a un escarmiento.

Fue para decirle a la jefa: no soy yo, son ellos.

La sapiencia popular dicta que “el buen gavilán no chilla” pero éste no para de hacerlo.

Es un caso lastimero y tiene razón el periodista Bernardo Gutiérrez Parra que en su columna “Indigno de un político quejarse de esa manera” pregunta:

“¿Te imaginas lector a Dante Delgado, Miguel Ángel Yunes o Reynaldo Escobar que en su tiempo fueron secretarios de Gobierno diciendo a su jefe el gobernador ‘es que no me hacen caso’?”

A la mandataria no le sirve que Ahued haya sido el primero en salir a matraquear a García Durán en las redes sociales -así lo presumen sus voceros-, lo que necesita es un secretario de Gobierno eficiente, de resultados y que la coadyuve en el quehacer político.

*Envoyé depuis Paris, France.