*Poza Rica, Coatza, Xalapa, Fortín
*Cambian flores por palas y picos
Por Noemí Valdez
Reportera de Notiver
Como cada año, madres de personas desaparecidas en Veracruz convirtieron este 10 de mayo en una jornada de resistencia y dolor compartido.

Bajo el sol incandescente, colectivos de búsqueda en las principales ciudades del estado —Xalapa, Coatzacoalcos y Poza Rica— salieron a las calles para recordarle a la sociedad y al Gobierno que, mientras no haya rastro de sus hijos, el calendario no marca celebraciones, sino deudas pendientes.

En la capital del estado, la movilización fue encabezada por colectivos como "Familiares Enlaces Xalapa" y "Mano Amiga".
El contingente, que avanzó por las principales avenidas, estuvo marcado por la presencia de mantas con rostros de jóvenes cuya ausencia se mide ya en años.
La incertidumbre, señalan las madres, es un peso que se vuelve más insoportable cada Día de las Madres, transformando el festejo en un grito de auxilio.
Victoria Delgadillo Romero, representante del colectivo Familiares Enlaces Xalapa, fue enfática al describir el tormento que enfrentan:
“Cuando no sabes dónde está o dónde lo dejaron es más difícil; cuando fallece por enfermedad o accidente, uno sabe dónde está.
Pero en nuestro caso, que llevamos años buscándolos sin saber su paradero, es algo muy difícil para nosotras”, expresó ante los medios, subrayando que la paz solo llegará cuando logren traer a sus familiares de vuelta a casa.

Por su parte, Cristal Castro, del colectivo "Mano Amiga", señaló que la marcha no solo busca presionar a la Fiscalía, sino también sacudir la conciencia ciudadana pues ellas han tenido que cambiar los ramos de flores por palas y picos.
En Coatzacoalcos, los colectivos "Madres en Búsqueda", "Belén González" y "Familia en Búsqueda Hasta Encontrarles" se concentraron en el "Árbol de la Esperanza" del Parque Independencia.
Ahí, las manifestantes denunciaron el severo rezago en materia forense que padece el estado, señalando que la acumulación de cuerpos sin identificar en fosas comunes es una forma de violencia institucional que perpetúa su agonía.
Belén González, vocera del colectivo que lleva su nombre, lamentó profundamente que el tiempo se esté agotando para muchas de sus compañeras.
“Lo más triste es que muchas madres han fallecido sin obtener respuestas, después de años de lucha”, comentó, evidenciando que la burocracia estatal suele ser más lenta que el ciclo natural de la vida.
Las madres en Coatzacoalcos exigieron a la Fiscalía General del Estado (FGE) agilizar la identificación humana, un proceso que califican como estancado.

En Poza Rica, la marcha reflejó el clima de inseguridad que impera en la región; Maricel Torres Melo, del colectivo "Familiares en Búsqueda María Herrera", expresó la creciente preocupación de las familias ante el aumento de hechos violentos.
Para ellas, salir a buscar ya no solo implica enfrentar el dolor, sino también el miedo constante a la represalia o a ser víctimas directas de la violencia que azota la zona norte del estado.
“La sociedad espera resultados favorables para recuperar la tranquilidad. No podemos seguir saliendo a la calle con el miedo constante de ser la próxima víctima”, Finalmente, la jornada de protestas en Veracruz cerró con una exigencia común: que las carpetas de investigación no terminen en el archivo muerto.
Las madres buscadoras reiteraron que su labor de rastreo continuará, con o sin el apoyo de las autoridades hasta encontrar la verdad.