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¡FRACASO EDUCATIVO EN MÉXICO EXHIBE PISA EN MATEMÁTICAS, LECTURA Y CIENCIAS

La prueba PISA 2025 arrojó que 3 de cada 10 estudiantes mexicanos de 15 años de edad alcanzó el nivel mínimo de competencia básica en matemáticas. El puntaje en 2022 fue de 395 por 388 en 2025. La cifra se acerca al puntaje del año 2000 que fue de 385.

¡FRACASO EDUCATIVO EN MÉXICO EXHIBE PISA EN MATEMÁTICAS, LECTURA Y CIENCIAS
Los resultados de la prueba PISA 2025 son peores de lo esperado: México cayó más que en 2022. Morena atribuyó el retroceso a la pandemia. Eso ya no se sostiene. Frente a 2018, antes de Morena, perdió 21 puntos en matemáticas, 12 en lectura y 5 en ciencias.

*México tiene un retroceso educativo de un cuarto de siglo

CD. DE MÉXICO.- La prueba PISA 2025 arrojó que 3 de cada 10 estudiantes mexicanos de 15 años de edad alcanzó el nivel mínimo de competencia básica en matemáticas.

El puntaje en 2022 fue de 395 por 388 en 2025.

La cifra se acerca al puntaje del año 2000 que fue de 385.

En ciencias su puntaje fue de 414 cercano al del año 2006 (410) y en lectura su desempeño fue inferior al de 2006 cuando el puntaje fue de 410.

En 2025 fue de 408.

El 30 por ciento de estudiantes mexicanos que alcanzó el nivel de competencia básico en matemáticas, contrasta con el promedio de la OCDE para este mismo nivel en la prueba PISA 2025 que es 65 por ciento; es decir, 6.5 de cada 10 estudiantes lo logran.

Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) evidencian y corroboran el fracaso educativo en México.

Según el informe, los alumnos mexicanos obtuvieron un puntaje promedio de 388 en matemáticas, mientras que la media de la OCDE fue de 463, una diferencia de 75 puntos, que podrían equivaler a dos o más ciclos anuales completos de aprendizaje.

La diferencia entre México y las cuatro provincias participantes de China, que lograron los puntajes más altos es enorme: el puntaje de los asiáticos es de 612 puntos, una distancia de 224 puntos por encima de México.

"Como mínimo, estos estudiantes son capaces de interpretar y reconocer, sin instrucciones directas, cómo puede representarse matemáticamente una situación sencilla, por ejemplo, comparar la distancia total de dos rutas alternativas o convertir precios a otra moneda"...

Indica la nota sobre México en el reporte de PISA 2025.
Singapur es otro de los países con muy altos resultados en las tres áreas de evaluación y aventaja a México con 175 puntos en matemáticas.

Pero lo más sorprendente es que, de los 6 niveles de competencia de la prueba, ningún mexicano, para las tres áreas de evaluación, que son ciencia, matemáticas y lectura, alcanzó los niveles más altos de competencia (5 y 6), mientras que el 41.8 por ciento se ubicó por debajo del nivel 2, es decir, menos del nivel de competencia básica.

En cuanto a capacidad lectora, solo un 50 por ciento de los estudiantes mexicanos alcanza el nivel básico de competencia frente a un 69 por ciento del promedio de la OCDE.

Para el País, esta condición implica un retroceso de 16 años, pues en 2009 casi un 60 por ciento de quienes participaron en el estudio alcanzaban ese nivel de competencia básico (nivel 2 y más).

En lo relativo a competencia científica hay un estancamiento con apenas un 50 por ciento de estudiantes con las capacidades mínimas frente a un 49.1 por ciento que lo tenían en 2006.

A nivel OCDE, el promedio de estudiantes de 15 años en este nivel de competencia básica alcanzó un 74 por ciento.

En ciencias, los mexicanos obtuvieron 414; el promedio de la OCDE fue 482.

En lectura, el puntaje mexicano fue de 408.

El del organismo internacional fue de 461.

Y en la resolución de problemas computacionales, los mexicanos obtuvieron un puntaje de 453 muy lejos del promedio de la OCDE de 500.

Los resultados más altos correspondieron a China en ciencias, con 597 puntos; a Singapur en lectura, con 535; y a Macao en resolución de problemas computacionales, con 572.

TRES EXPERTOS EN POLÍTICAS EDUCATIVAS analizan los resultados de la Prueba PISA 2025, explican algunas de las causas del declive en el aprendizaje de niños y jóvenes en los últimos años y formulan propuestas para enfrentar los rezagos de la educación en México.

Tres expertos en políticas educativas analizan los resultados de la Prueba PISA 2025, explican algunas de las causas del declive en el aprendizaje de niños y jóvenes en los últimos años y formulan propuestas para enfrentar los rezagos de la educación en México.

En 2018, 44 por ciento de los estudiantes alcanzaba las competencias mínimas en matemáticas.

Hoy solo 31 por ciento.

En lectura, cayó de 55 por ciento a 49 por ciento; en ciencias, de 53 por ciento a 50 por ciento.

La misma prueba muestra que no falta voluntad.

El 80 por ciento de los jóvenes mexicanos expresa curiosidad por aprender, contra 76 por ciento en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); 76 por ciento se esfuerza más ante un reto, frente a 60 por ciento; y solo 11 por ciento cree que la escuela es una pérdida de tiempo, contra 24 por ciento.

Hay sed de aprender.

Falla la política educativa.

Primero, la paradoja: con Morena hay más becas, pero menos niños en las escuelas.

Su presupuesto se duplicó, de 50 mil a 100 mil millones de pesos.

Pero, por primera vez en un siglo, cayeron las coberturas.

En primaria, la población de 6 a 11 años disminuyó en 898 mil personas, pero la matrícula perdió 1.45 millones.

Faltan 554 mil niños que la demografía no explica.

Una investigación de Márquez-Padilla, Parker y Vogl ("From Progresa to Benito Juárez Scholarships", 2025) demuestra que, al sustituir el programa Prospera por las becas de Morena, cayó la matrícula y aumentó el empleo informal juvenil donde operaba.

Prospera daba más a quienes más lo necesitaban.

En bachillerato, una alumna recibía 16 mil 401 pesos al año; hoy sólo recibe 9 mil 500, a pesos de 2026.

Segundo, esa expansión se financió destruyendo las escuelas de tiempo completo.

Atendían a casi 4 millones de niños, más de 25 por ciento de la matrícula de primaria.

Mejoraban el aprendizaje, la nutrición y el ingreso familiar.

Las becas universales son positivas, pero deben ser adicionales, no pagarse abandonando a los más pobres.

Tercero, se pauperizaron planes, materiales y libros.

Sus contenidos son malos y no sirven para aprender.

En matemáticas abarcan apenas 10 por ciento de los conocimientos anteriores.

La Presidenta Claudia Sheinbaum anunció nuevos libros.

Es una buena noticia.

Sin embargo, hasta ahora, una generación recibió materiales plagados de errores, hechos más para adoctrinar que para enseñar.

Cuarto, Morena restauró el viejo régimen educativo.

Devolvió a los líderes sindicales el control del ingreso y la promoción docente para someter y movilizar al magisterio.

El estudio de Bedoya, De Hoyos y Estrada («Rule-based civil service», 2026) evidencia la mejoría de la reforma implementada entre 2012 y 2018: redujo la contratación discrecional, incorporó docentes mejor preparados y elevó el aprendizaje en matemáticas.

Morena destruyó un proceso que funcionaba para recuperar un instrumento de control político.

Esta debacle nace de algo más grave que malas políticas: una visión populista opuesta al principio republicano de que cada persona es un fin, nunca un medio.

Y, por lo tanto, la principal obligación del gobierno es crear las condiciones para que cada persona construya su proyecto de vida con autonomía y libertad.

Morena, por el contrario, ve a los mexicanos como medios para conservar el poder.

Su educación sirve a la movilización electoral, no al libre desarrollo de cada persona.

La farsa culmina en una terrible hipocresía.

Los hijos de los políticos de Morena estudian en escuelas privadas.

Ahí tienen jornadas completas, buenos libros y maestros libres del control sindical.

Preservan para ellos lo que destruyen en las escuelas públicas, sobre todo para los más pobres.

El cambio exige mejores becas para los más pobres, escuelas de tiempo completo, buenos libros de texto y una carrera docente libre del control político y sindical.

Difícilmente lo hará Morena.

Debe ser el corazón de un proyecto alternativo de nación que construya una república liberal para el Siglo XXI.