
gilberto haaz
Llegar a casa y relajarse. Camelot
EN EL VUELO MADRID-MEXICO
Amaneciendo en Madrid vemos su despertar, habría que hacerlo para tomar el vuelo en el aeropuerto Adolfo Suarez-Barajas rumbo al atropellado y siempre en remodelación aeropuerto mexicano Benito Juárez, al que nada más llegó la 4T y comenzó a entregarle al Ejercito y a La Marina todo:
Marina, aduanas, aeropuertos, carreteras, bancos, trenes, solo faltó que los nombrara magistrados de la Suprema Corte Justicia de la Nación, pero eso no fue necesario, arroparon a todos y todos votan por Morena.
Se ve que el personal fue bien capacitado, muchachas con una sonrisa te reciben en los vuelos internacionales, y bastante policía militar.
El vuelo demora 10 horas de regreso, contra las 9 de ida, eso es por el viento en contra.
Pasamos por Lisboa antigua y señorial, desde arriba alcanzamos a ver sus luces, se mete al Atlántico y atravesamos el bello mar o charco, dirían en mi pueblo, luego gira por Halifax y Nueva York y en ruta a Mérida, hasta que puntual llegamos a México.
Es buen vuelo, buena atención, ahora la comida estuvo mejor, una pasta.
Al llegar el piloto dice que hay obras en el aeropuerto y quizá suframos una demora, a nosotros nos partió porque rumbo a Veracruz nos hicieron esperar 6 horas para abordar el de las 7 de la noche, cosas de la necedad de aquel tipo que no quiso construir el nuevo, que hoy para el Mundial está atascado, aunque ya la zona de migración sufre limpia, le cambiaron el piso y le adecuaron las máquinas que leen los pasaportes automáticamente.
En fin, no le hice como el Papa de besar suelo mexicano, pero ahí vamos.
MÁS DEL VIAJE
El aeropuerto tiene poca movilidad, quizá porque ya la gente que va a ver a sus selecciones ya están en sus sedes, aquí apareció un personaje y uno, que esta desayunando en un VIPS, ve los fotógrafos correr tras de Hugo Sánchez y su esposa la madrileña, que seguro vuelan a Guadalajara a ver mañana a la selección.
El día antes que partir me metí a la señera tienda del Real Madrid, suelo cargar mis cosas y comprar dos días antes las camisetas para los niños y el balón y lo que se pueda, allí deja uno parte de la quincena y tomé un café con Rafael Fuster el veracruzano madrileño que vive desde hace seis años en Madrid, le comuniqué a mi hermano Enrique, que es su cuate de hace años, cuando andaban de parranda y a Pepe Aranda, madrileño de corazón, que pronto se verán acá.
Llegamos a combatir el Jet Lag, o desfase de horario, el trastorno temporal que ocurre cuando viajas rápidamente a través de varias zonas horaria, eso provoca que tu reloj interno (ritmo circadiano) se desincronice con el ciclo de luz y el horario local de tu destino.
Eso lo vi en Google, o sea llegas más atarantado que Rubén Rocha Moya cuando la justicia americana lo acusó de gober narco, eso es también alteraciones del sueño, insomnio por la noche, o sea a prender Netflix, y somnolencia durante el día.
Veremos cómo lo libramos
Recorrí ayer la Gran Vía, ahora por cosas del destino allí nos hospedamos en ese hotel que tiene un mirador como la Atalaya orizabeña y que le visitan muchos turistas y españoles.
Viaje de 15 días, donde visitamos la bella Barcelona, Segovia y Toledo, y pronto veremos otras cosas más, Nos dispersamos y de un grupo de nueve, como la canción de los perritos, solo nos quedamos cinco: Marymar y Luis, Ferchu y Marijo y Yo Mero, mañana si no me ataranto, les cuento otro poco del viaje.