
Por Andrés Timoteo
UN NIÑO INCENDIARIO
La cuarta ola de calor golpea a Europa ya en plena canícula y todo pinta a que este 2026 se ubicará como el peor de la historia en cuanto a golpes climáticos.
Una ola calurosa en primavera rompió todos los cánones de la meteorología tradicional y anticipaba un verano infernal.
Y así sucedió.
Ya van tres episodios de temperaturas que rebasan los 40 grados y que en algunos puntos han rozado los 50.
El “Vaho de Hefesto”, le llaman algunos todavía con sentido literario por eso del dios griego del fuego y la martillada.
Según el Ministerio de Salud francés durante la última quincena de junio perecieron casi 6 mil personas y todavía falta contabilizar julio.
Hasta el 2 del presente mes, en toda Europa se acumulaba 14 mil decesos relacionados a las altas temperaturas siendo Alemania la más afectada con 7 mil muertes.
Le siguen Francia,España, Bélgica, Países Bajos y Gran Bretaña.
Las mediciones intermedias hablan ya de cerca de 3 mil defunciones adicionales.
Julio se apunta, a su vez, para convertirse en el mes más infernal en cuanto al “Vaho de Hefesto”
A lo anterior se adicionan los incendios forestales que desde hace dos semanas castigan principalmente a Francia y España.
Miles de hectáreas boscosas y de soto-bosque han sido devoradas por las llamas y han obligado a evacuar a otros miles de residentes de pueblos y hasta de ciudades.
Hasta inicios de semana unas 100 mil personas de ambas naciones tuvieron que ser alejadas y trasladadas a refugios temporales en comunidades vecinas.
Una evacuación de tal magnitud, y que apunta a que aumentará, nunca se había dado en ambos países.
En Francia, la región más afectadas es Gironde, al noreste, donde el fuego ya lame los alrededores de Burdeos, la ciudad vinícola por excelencia.
Las llamas están solo a 15 kilómetros.
Allí no solo su infraestructura pública y privada está en riesgo -aeropuertos, industrias y bases militares estratégicas- sino sus bastos y valiosos viñedos.
La vendimia o ‘les vendanges’ en francés, es decir sea la cosecha de la uva, comienza a mediados de septiembre y el temor es que los incendios se prolonguen y la pongan en riesgo.
Los vinos bordeaux son famosos en todo el mundo pero ahora su producción está amenazada.
Si un viñedo se quema, la planta resembrada tarda hasta cuatro años para dar uvas.
Entonces, calculen el daño.
Allí en la región de Gironde se han quemado 45 mil hectáreas.
El fenómeno actual en dicha zona no se había visto desde hace setenta años cuando en agosto de 1949 se quemaron 50 mil hectáreas y fallecieron 82 personas.
Hasta el momento dos bomberos han perecido desde que se desataron los incendios, el 22 de julio, y otros dos fallecieron en distintos puntos de Francia.
En España la cosa está peor pues los incendios forestales ya amenazan a Madrid -las llamas ya alcanzaron San Martín de Valdeiglesias a 75 kilómetros de la capital- además de las provincias de Ávila, Castilla y León.
En total, 175 mil hectáreas han sido consumidas por el fuego.
Los madrileños están con el pie en el estribo si las llamas se siguen acercando.
En el imaginario colectivo está presente lo sucedido a principios de julio en Almería, de la región andaluza, cuando un incendio forestal atrapó a 14 turistas y los incineró.
Fue la peor muerte colectiva de una conflagración de este tipo en la historia presente de España.
Qué cosas tan raras se aprenden en este tipo de contingencias.
Las víctimas de Almería decidieron huir a campo traviesa desoyendo la recomendación de quedarse en el pueblo junto a los lugareños y entonces viraron los vientos y las llamas los envolvieron.
Literalmente los persiguieron y les cerraron el paso.
Algunos quedaron atrapados en su vehículos y a otros los alcanzó en la pradera donde los hallaron carbonizados.
¿Qué hacer en este tipo de situaciones extremas? Apenas España y otros países lo están aprendiendo en ‘carne propia’.
Ya se dijo que Europa está sufriendo las travesuras del fenómeno climático llamado El Niño.
Y este Niño es incendiario, trae una caja de cerillos en la mano.
LA SEXTA GENERACIÓN
Todos los expertos lo anticiparon desde hace años: el calentamiento global nos pasará una enorme factura y ahora sabemos que además es quemante.
Ahora mismo, los especialistas hablan de los Incendios de Sexta Generación también llamados Megaincendios.
Dicha categoría se inscribe en el contexto del cambio climático.
Es más, este los provoca porque a haber más calor en el ambiente evapora la humedad residual de los bosques y basta una chispa mínima para desatar el infierno.
Los Incendios de Sexta Generación son muy virulentos y tienen la capacidad de alterar la atmósfera regional pues el calor extremo hace que el aire cadente y el vapor se eleven súbitamente en columnas de humo, fuego y especialmente de pavesas que son las más peligrosas porque al ser llevadas por el viento inician sus propios incendios, decenas más.
Las pavesas son esas chispas que se desprenden de las brasas -¿las han visto?- y son el combustible ideal para iniciar la lumbre.
Imaginen, entonces, a millones de ellas cayendo sobre la yesca forestal o de los pastizales.
Eso está pasando.
*Envoyé depuis Paris, France.