
gilberto haaz
La cosa más fuerte que posee el futbol hoy son sus ayeres. Camelot.
EL MUNDIAL Y COMO LO CUENTAN
En las redes, en los canales deportivos, en todos lados se respira futbol. El Mundial es otra cosa y hoy tienen de dirigente al Pelón Infatino, después de aquel escándalo cuando el FBI los correteó e hicieron que todos ahuecaran el ala, por tentones.
Una nueva dinámica le ha dado Infantino, llega, se retrata sonriendo, como si estuviera en Orizaba, con Azcárraga, con Jorge Campos, con mexicanos, brasileños y quienes se le acerquen, es un tipo carismático, a toda madre, dirían en mi pueblo cuenqueño, con príncipes y seguro verá al rey de España, que ahí viene Felipe a ver el España-Uruguay en Guadalajara, y visitar a la presidenta Sheinbaum.
Infantino trae el jet privado de la FIFA (Faltaba menos) y desde allí hace nada vi un escrito en las redes que ha volado a todos lados, ya casi llega a las millas del hombre a la luna.
A él se debe en gran parte el éxito taquillero donde, en todos los estadios, no importa el juego, hay llenos, lo mismo en México, Estados Unidos y Canadá.
Escribo estas líneas con un ojo al gato y otro al garabato, pues veo a España anotarle 4-0 y continuar con su paso, porque es considerada una selección para ganar la Copa, al igual que Argentina, Alemania, Inglaterra y ahora a a Brasil no la dan como favorita.
Mundial tenemos aún, Mundial viviremos con pasión futbolera.
AQUEL FAMOSO TOREO DE ORIZABA
Desde que nació el Me Too, también nació la protesta de que, por la crueldad animal, los toros ya no deben morir como mueren, ensangrentados.
Pretendían traer a Orizaba a Pablo Hermoso de Mendoza, para su homenaje retiro.
Pero el Ayuntamiento dijo nones.
Esa plaza tiene su historia.
Luis la comenzó a construir cuando le fijó un techo de plástico a la antigua plaza de toros, vieja y abandonada en la Calle Real.
Un viento orizabeño le tiró el plástico que cubría una parte, entonces Luis con sus recursos hizo esta bella y hermosa plaza.
Aquí llegaron todos: toreros y rejoneadores.
Aquí llegaban los gobernadores, desde Patricio Chirinos que la inauguró un día de 1994, hasta Alemán Velasco, Duarte, Yunes creo que poco, ya no había corridas y Fidel Herrera Beltrán, que vino a muchas y había comida en Romanchu y desde allí a los toros, gente de todo el estado llegaba.
Era un orgullo orizabeño.
Luego, por las noches, en su rancho, El Edén, con invitados y toreros se hacia la gran noche de cena entre contertulios.
El Toreo también ha servido para eventos religiosos, allí se coronó, es un decir, al cura obispo Marcelino Hernández Rodríguez, aquella vez vino como invitado especial la familia Vázquez Raña, donde por la noche, Olegario y su señora esposa, cenaron con la familia Gutiérrez Príncipe.
Toda una historia ese Toreo.
Ahora sirve para espectáculos, algunos muy buenos, yo mero la última vez que fui era para ver a Juan Gabriel, que allí dio uno de sus últimos conciertos, luego murió.
Plazas de toros cerradas, varias, desde la gran Plaza México hasta el Relicario en Puebla, una de Tijuana, en Teziutlán, todo el estado de Jalisco y Aguascalientes y San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, las traen en la mira, La Caletilla, de Acapulco, cuna y semillero de novilleros.
En Barcelona me tocó un día pasar cuando la tenían clausurada, allá había dos, y creo que Las Ventas de Madrid aún funciona.
Bien lo decía el cronista Pepe Alameda: “El toreo no es graciosa huida, sino apasionada entrega”.