CON EL 100% DE LOS VOTOS CONTABILIZADOS
*La candidata de derecha, ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales peruanas con una ajustada mayoría del 50.13% de los votos, según anunció la comisión electoral del país el 29 de junio de 2026.
LIMA.- La candidata peruana, Keiko Fujimori, lidera el recuento final en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú después de que la ONPE, autoridad electoral del país, terminara de contabilizar el 100 por ciento de los votos este lunes, tras semanas de revisión de las papeletas impugnadas.

El recuento final muestra a la conservadora Fujimori con una ventaja del 50.135 por ciento, o 9 millones 223 mil 396 votos, frente al 49.865 por ciento, o 9 millones 173 mil 755 votos, del izquierdista, Roberto Sánchez.
Según el recuento definitivo publicado el lunes por las autoridades electorales, Fujimori, de 51 años, venció a su rival político de izquierda, Roberto Sánchez, por 49.641 votos, con lo que se pone fin a una de las elecciones más reñidas de la historia del país.
Se espera que el máximo tribunal electoral certifique oficialmente el resultado este viernes.
“Cada vez estamos más cerca de emprender un camino de orden y esperanza para todos los peruanos”, escribió Fujimori en las redes sociales.
Cuando Fujimori asuma el cargo el 28 de julio, se unirá a un grupo cada vez mayor de líderes conservadores latinoamericanos, lo que reforzará un giro hacia la derecha en toda la región y podría impulsar los esfuerzos del presidente Donald Trump por ampliar la influencia de Estados Unidos en el hemisferio.
Sánchez dijo la semana pasada que se negaría a reconocer la derrota, al argumentar sin evidencias que Fujimori debía su victoria a una conspiración para manipular los votos emitidos en el extranjero, donde cuenta con un fuerte apoyo.
Las autoridades electorales y los observadores internacionales han rechazado esa acusación.
Fujimori heredará un país maltrecho por años de inestabilidad política, un aumento de los delitos violentos y una profunda desconfianza hacia la clase política.
Ella ha prometido restablecer el orden con el mismo enfoque inflexible que, según sus seguidores, utilizó su padre, Alberto Fujimori, para derrotar a la insurgencia maoísta conocida como Sendero Luminoso en la década de los noventa.
Durante la campaña, ella repitió que la elección era una disyuntiva entre “orden o caos”.
Para sus seguidores, Fujimori representa el regreso a un liderazgo firme tras años de gobiernos que se sucedían sin cesar.
Sus detractores la ven como la heredera de un movimiento político autoritario que debilitó las instituciones democráticas y cuyo propio historial como líder de la oposición sugiere que podría erosionar aún más la frágil democracia y el Estado de derecho de Perú.
El resultado puso en evidencia lo dividido que está el país.
La contienda fue la tercera segunda vuelta presidencial más reñida en los 204 años de historia de Perú, solo superada por las elecciones que ella perdió por un estrecho margen en 2016 y 2021.
El resultado también fue histórico en otro sentido: Fujimori es la primera persona peruana electa presidenta a pesar de haber recibido menos votos dentro de Perú que su oponente.
Su victoria se debió al fuerte apoyo de los peruanos que viven en el extranjero, muchos de los cuales emigraron a Estados Unidos y Europa durante las crisis económicas y la violencia política de las décadas de 1980 y 1990.
“En Perú ella no gana”, dijo Patricia Zárate, una analista política peruana.
“Va a ser difícil para aceptar para un sector importante de la población”.