
Por: Edgar Ochoa/ NOTIVER
Meré toma la decisión
La noche fue completamente escarlata en el Beto Ávila.
Diablos Rojos del México no tuvo piedad y terminó por llevarse la serie completa en Veracruz al derrotar 14-4 a El Águila de Veracruz, en un juego donde la ofensiva capitalina explotó desde temprano y silenció a la afición jarocha.
El México Rojo armó un rally demoledor de seis carreras en la segunda entrada y desde ahí tomó control absoluto del encuentro.
Moisés Gutiérrez comenzó el daño, Robinson Canó volvió a demostrar su calidad con el madero y Jon Singleton junto a Francisco Mejía terminaron por inclinar la balanza en favor de los escarlatas.
Aunque Andrés Álvarez respondió con cuadrangular para evitar la blanqueada, Diablos jamás soltó el acelerador.
Canó siguió produciendo carreras y Ramón Flores también aportó a una ofensiva que lució imparable durante toda la serie.
Sebastián Elizalde intentó despertar al Glorioso con otro jonrón, pero el golpe definitivo llegó en la quinta entrada cuando “Haper” Gamboa conectó grand slam y prácticamente apagó cualquier esperanza de reacción jarocha.
Corey Rosier y Daniel Montaño todavía respondieron por Veracruz, pero el daño ya estaba hecho.
Más allá de la barrida, en el puerto vienen días importantes para la organización emplumada.
El equipo tendrá que hacer ajustes importantes debido a varias lesiones que han afectado el rendimiento colectivo y que han obligado a mover piezas constantemente en el lineup y en el pitcheo.
Además, el veracruzano Pedro Meré dejó de ser manager de El Águila de Veracruz, una decisión tomada por el propio estratega jarocho tras los resultados recientes y el complicado momento que vive la novena porteña.
Ahora, todo apunta a que Mario Iván Santana tomará el timón de manera interina para la gira en tierras tabasqueñas, donde Veracruz arrancará serie ante Olmecas de Tabasco buscando cambiar el rumbo y reencontrarse con la victoria.
El Glorioso necesita reaccionar pronto, porque la temporada sigue avanzando y la afición jarocha merece ver a un equipo con otra cara, con más pelea y con ese espíritu combativo que históricamente ha caracterizado al béisbol veracruzano.