
Por: Yolanda Buitrón
MUJERES QUE CONSTRUYEN EL FÚTBOL
ALEJANDRA DE LA VEGA:
LIDERAR TAMBIÉN ES CAMBIAR EL JUEGO
Cuando pensamos en el fútbol, casi siempre imaginamos a las protagonistas dentro de la cancha.
Pensamos en las jugadoras que anotan goles, en las entrenadoras que diseñan estrategias o en las árbitras que imparten justicia.
Pero existe otra cancha, menos visible y muchas veces más compleja: la de quienes toman las decisiones que determinan el rumbo de un club.
Ahí es donde Alejandra de la Vega ha dejado una huella que merece ser reconocida.
Empresaria chihuahuense y propietaria de FC Juárez, Alejandra representa una figura poco común en el fútbol mexicano: una mujer que decidió sentarse en la mesa donde históricamente se han tomado las decisiones más importantes de este deporte.
Y hacerlo no ha sido sencillo.
Durante décadas, la dirección de los clubes mexicanos fue un espacio ocupado casi exclusivamente por hombres.
La presencia femenina era la excepción y, en muchos casos, limitada a funciones administrativas.
Alejandra de la Vega rompió ese paradigma.
Su historia con el fútbol no comenzó con FC Juárez.
Desde finales de la década de los ochenta ya participaba en proyectos futbolísticos en Ciudad Juárez y, con el paso de los años, se convirtió en una de las primeras mujeres con voz y voto dentro de la Asamblea de la Primera División del fútbol mexicano.
Ese hecho, por sí solo, ya representa un capítulo importante en la historia de nuestro deporte.
Sin embargo, su mayor legado comenzó con el nacimiento de FC Juárez.
Crear un club competitivo implica mucho más que formar un plantel.
Significa construir infraestructura, desarrollar fuerzas básicas, generar identidad con la afición, sostener un proyecto financiero y asumir decisiones que pocas veces reciben reconocimiento público.
Hoy, Bravas de Juárez se ha convertido en un proyecto que apuesta por crecer año con año.
La llegada de futbolistas internacionales, la inversión en el desarrollo del equipo femenil y la consolidación institucional hablan de una visión que entiende que el fútbol femenino no debe verse como una obligación, sino como una oportunidad.
Eso merece destacarse.
Porque invertir en el fútbol femenil es creer en su futuro.
Y creer en el futuro implica asumir riesgos antes de que aparezcan los resultados.
Muchas veces hablamos del crecimiento de la Liga MX Femenil como si fuera consecuencia natural del paso del tiempo.
No lo es.
Ha sido posible gracias a mujeres y hombres que decidieron invertir cuando todavía existían dudas sobre el potencial de este proyecto.
Alejandra de la Vega forma parte de ese grupo.
Su liderazgo también nos invita a reflexionar sobre otro tema.
El fútbol necesita más mujeres tomando decisiones.
Necesita más directoras deportivas.
Más presidentas de clubes.
Más empresarias.
Más dirigentes.
Porque la diversidad de ideas fortalece cualquier organización.
Las mujeres no llegaron al fútbol para ocupar espacios simbólicos.
Llegaron para dirigir, para construir y para transformar.
Hoy las niñas sueñan con ser futbolistas profesionales.
Ojalá mañana también sueñen con ser dueñas de un club.
Con dirigir una institución.
Con tomar decisiones que cambien el rumbo del deporte.
Porque el liderazgo también inspira.
Y quizá ese sea el mayor legado de Alejandra de la Vega.
Demostrar que una mujer puede conducir un proyecto futbolístico con visión, responsabilidad y compromiso.
El fútbol mexicano necesita más mujeres que no tengan miedo de sentarse en la mesa donde se decide el futuro.
Porque los grandes cambios no siempre comienzan con un gol.
Algunas veces empiezan cuando alguien se atreve a abrir una puerta para que otras puedan entrar.
Y esa también es la otra mitad de la cancha.