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¡UNA HISTORIA LLAMADA BÉISBOL! | EL VIEJO PARQUE DEPORTIVO VERACRUZANO - ¡Y si! Como dijera mi buen amigo Don Sergio Morales Ortiz “Una pausa para recordar” *Para quienes tuvimos la fortuna de conocer el viejo Parque Deportivo Veracruzano, ese…

¡Y si! Como dijera mi buen amigo Don Sergio Morales Ortiz “Una pausa para recordar” *Para quienes tuvimos la fortuna de conocer el viejo Parque Deportivo Veracruzano, ese lugar fue mucho más que un estadio; fue una parte de nuestra vida...

¡UNA HISTORIA LLAMADA BÉISBOL! | EL VIEJO PARQUE DEPORTIVO VERACRUZANO - ¡Y si! Como dijera mi buen amigo Don Sergio Morales Ortiz “Una pausa para recordar” *Para quienes tuvimos la fortuna de conocer el viejo Parque Deportivo Veracruzano, ese…
Parque Deportivo Veracruzano eb la avenida 20 de Noviembre

Por: Edgar Ochoa/ NOTIVER

El viejo Parque Deportivo Veracruzano
¡Y si! Como dijera mi buen amigo Don Sergio Morales Ortiz “Una pausa para recordar”.

Para quienes tuvimos la fortuna de conocer el viejo Parque Deportivo Veracruzano, ese lugar fue mucho más que un estadio; fue una parte de nuestra vida.

Yo, Edgar Ochoa, tuve el privilegio de jugar sobre ese histórico diamante, con Cachorros de Veracruz, digidos por el gran “George” Don Jorge Calvo y de sentir la magia que envolvía cada rincón de aquel escenario.

Todavía puedo recordar el aroma que ofrecía El Faro (La Chilera).

También vienen a mi memoria los inolvidables tacos de maciza con cuerito y las tortas de pierna o de jamón con queso de Tacos El Rey, que eran casi una escala obligatoria para los aficionados.

En esas gradas aprendimos que el béisbol no solo se jugaba con el guante y el bat, sino también con el corazón.

Ahí nació un grito que con el paso del tiempo se convirtió en el sello de toda una afición: ”¡Arriba el Águila!”.

Ese grito no era una simple porra; era un sentimiento que unía a todos los veracruzanos bajo los mismos colores.

Y hor por hoy las nuevas generaciones lo continúan diciendo.

Tristemente el estadio ya no existe, pero quienes lo vivimos sabemos que jamás desaparecerá de nuestra memoria.

El viejo Parque Deportivo Veracruzano seguirá siendo, por siempre, el hogar donde el corazón del béisbol jarocho aprendió a latir.