Texto y fotos de Any’s Quintal/NOTIVER
Una tarde mágica llena de color, comunidad y diversión familiar donde los más pequeños fueron los grandes protagonistas.
El espíritu de Halloween cobró vida en una tarde mágica y familiar, organizada con mucho cariño por un dedicado grupo de mamás y sus pequeños.

El evento se convirtió en el escenario perfecto para que la imaginación, la convivencia y la alegría vecinal se fusionaran en una celebración inolvidable.
Desde tempranas horas, el lugar se transformó en un desfile viviente de creatividad.

Fantasmas miniatura, calabazas sonrientes, superhéroes intrépidos y tiernas brujitas llenaron el ambiente con sus risas.
Las mamás, además de acompañar y cuidar cada detalle, se unieron al entusiasmo vistiendo también ingeniosos disfraces a juego con sus hijos.

La jornada estuvo marcada por el tradicional “dulce o truco”, donde los niños, con sus canastas en mano, recorrieron las estaciones decoradas mientras compartían risas y juegos.
Gracias a la organización de las mamás, también se llevaron a cabo actividades recreativas que fomentaron el compañerismo y el trabajo en equipo entre los más pequeños.

Más allá de los dulces y las decoraciones, lo más destacado de la tarde fue el fuerte sentido de comunidad.
Esta celebración demostró que, con entusiasmo y unión, se pueden crear espacios seguros y llenos de felicidad para el desarrollo y la diversión de la infancia.

Al caer la noche, el evento concluyó con caritas pintadas llenas de satisfacción, dulces compartidos y la promesa de las familias de repetir esta hermosa tradición el próximo año.

¡Una fiesta donde los verdaderos protagonistas fueron la inocencia infantil y el amor de mamá!