Por Noemí Valdez Reportera de Notiver
Una ola de indignación ciudadana se ha desatado tras los polémicos hechos ocurridos el pasado 20 de junio en Ixhuatlán del Sureste, donde los habitantes manifestaron su enérgico rechazo ante lo que consideran un atropello a la investidura de la primera autoridad local por parte de funcionarias de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) estatal.
La controversia escaló luego de que el alcalde, el emecista Raúl González Martínez, reclamara públicamente no haber sido tomado en cuenta en la logística ni en la fotografía promocional de un evento institucional destinado a la entrega de apoyos sociales del programa federal "Beneficencia Pública".
Sin embargo, la tensión aumentó exponencialmente cuando trascendió que la subsecretaria de la dependencia, Eusebia Cortés Pérez - conocida popularmente como "La Cheva", insultó abiertamente al presidente municipal al llamarlo "loco".
A través de plataformas digitales, numerosos ciudadanos y simpatizantes de diversas corrientes políticas alzaron la voz para repudiar las agresiones verbales de la funcionaria estatal.
Los reclamos apuntan a que se trató de un acto de soberbia y una grave falta de educación que vulnera el orden institucional.
"Es una falta de respeto decirle '¡Estás loco!'. Es una autoridad elegida por el pueblo y si se permiten ese tipo de actitudes de sus funcionarios hacia una autoridad municipal, ¿qué nos espera a los ciudadanos?", argumentó un ciudadano, quien incluso se identificó como simpatizante de Morena, subrayando que las diferencias partidistas no justifican tales desplantes.
Por su parte, otros habitantes de la región calificaron la acción como un intento de "campaña anticipada" bajo la máscara de programas asistenciales.
Asimismo, lamentaron que no se respete la autonomía de los municipios: "¿Y la autonomía de los municipios para cuándo? O sea que cualquiera puede venir a cagarse sobre la primera autoridad de un municipio y no pasa nada".
En redes sociales la ciudadanía exige que los apoyos sociales de salud no sean utilizados como herramientas de protagonismo político ni de división en los municipios veracruzanos.