Por Manuel Hernández
Reportero de Notiver
Otra "parodia" de Veracruz en Netflix surge con la nueva miniserie mexicana, "No Tengo Miedo", estrenada hace un par de días, la producción mezcla el drama social con el suspenso psicológico y está dirigida por el aclamado director Ernesto Contreras.
La trama se sitúa en el Veracruz rural de 1986, justo en medio de la euforia colectiva por el Mundial de Fútbol de México, Miguel, un niño de 10 años, encuentra por accidente un agujero oculto en el bosque cafetalero donde permanece secuestrado Felipe, otro menor de edad.
Miguel entabla una amistad secreta e intenta protegerlo, poco a poco descubre que el crimen no proviene de entes sobrenaturales o leyendas locales, sino de una red de secretos y decisiones desesperadas perpetrada por los propios adultos de su comunidad, incluyendo a personas muy cercanas.
La producción utilizó diversos escenarios naturales y pueblos de la región central montañosa del estado para recrear el ambiente rural y cafetalero de 1986, Coatepec, Xico, Teocelo y Xalapa.
La serie retrata cómo la pobreza extrema y la desesperación pueden borrar los límites éticos de las personas y está explícitamente ambientada en Veracruz, por lo que dentro de la historia los personajes hacen alusión directa al estado.
A diferencia de otras producciones que usan locaciones veracruzanas solo como un set para simular otro lugar, en No tengo Miedo, la identidad del estado es parte fundamental de la narrativa.
Se une a otras producciones filmadas en Veracruz que de igual manera hacen alusión directa al Estado, como Loco México Mágico, Ocote y El Yerno.