*De inseguridad y violencia
*Iglesia pide ser buen ciudadano
Por Noemí Valdez
Reportera de Notiver
La Arquidiócesis de Xalapa aseveró que es posible ser un buen ciudadano y buscar la santidad en medio de los problemas apremiantes que enfrentan México y Veracruz, como la inseguridad, la violencia, la impunidad y la desigualdad social.
A través del Comunicado Dominical en el marco de Todos los Santos, el vocero y director de la Oficina de Comunicación Social de la diócesis, presbítero Juan Beristain de los Santos, criticó que la sociedad actual pretenda relegar la fe al ámbito privado sin permitir que impacte en la vida comunitaria.
"No se prohíbe ir a misa, pero se pide que la fe se quede en la sacristía, que no se involucre en las cuestiones sociales apremiantes", señaló el portavoz eclesiástico.
Ante la interrogante de si se puede ser un buen ciudadano en el entorno actual, la representación católica sostuvo que la respuesta es afirmativa, argumentando que el escenario presente exige asumir plenamente las Bienaventuranzas del Evangelio como una ruta de acción concreta.
En ese sentido, el presbítero Beristain de los Santos subrayó que la santidad no se promueve mediante pancartas ni discursos, sino a través de la caridad y el acompañamiento a quienes padecen los embates de la violencia.
"No necesitamos que nadie nos aplauda, necesitamos que los demás vean que somos distintos en Cristo por cambiar lo que provoca violencia e inseguridad", puntualizó.
El comunicado detalló que el compromiso social implica acciones cotidianas: buscar el bien común en lugar de la aprobación en redes sociales ("likes"), responder con templanza ante las descalificaciones, solidarizarse con el dolor ajeno sin sermones y promover la paz iniciando desde la propia comunidad y vecindario.
Asimismo, la Iglesia Católica enfatizó que la transformación social commence en el núcleo familiar, mediante el fortalecimiento de los valores y la práctica religiosa en el hogar.
Finalmente, la Arquidiócesis evocó las figuras de San Rafael Guízar y Valencia y de la Beata Conchita Cabrera como testimonios de congruencia y servicio cercano a la población, reiterando que la construcción de una mejor ciudadanía es viable en la actualidad mediante el ejercicio activo de la fe y la responsabilidad social.