Xalapa, Ver.- (AVC) Hasta 80 por ciento de la población presenta algún problema en los pies, principalmente hongos, uñas encarnadas y callos, señaló el podólogo Miguel Ángel Murrieta.
El especialista explicó que entre las personas adultas mayores la proporción puede aumentar hasta alrededor de 90 por ciento, debido a que con el paso de los años pueden presentarse diversas alteraciones que afectan la salud de los pies.
Indicó que muchas personas acuden a consulta por padecimientos que inicialmente parecen menores, pero que, si no reciben atención, pueden provocar molestias mayores o complicaciones.
Entre las principales señales de alerta mencionó cambios en la coloración de los pies, inflamación, lesiones y modificaciones en la forma de caminar.
Advirtió que estos signos requieren especial atención en personas con diabetes o problemas de circulación, debido a que la disminución de la sensibilidad puede ocasionar que una lesión pase inadvertida.
Dolor en los pies también puede ser una señal de alerta
Murrieta explicó que el dolor después de caminar demasiado o permanecer varias horas de pie puede disminuir con descanso, masajes o al elevar las piernas.
Sin embargo, cuando la molestia persiste, recomendó acudir con un profesional, pues podría estar relacionada con alguna afección neuropática, circulatoria o biomecánica.
El calzado también es un factor importante para prevenir lesiones.
Por ello, recomendó utilizar zapatos amplios, cómodos y suaves, ya que los modelos demasiado ajustados pueden favorecer problemas como fascitis plantar, espolón calcáneo o juanetes.
Además, señaló que debe considerarse que los pies tienden a expandirse conforme avanza el día, por lo que la elección del calzado debe tomar en cuenta este cambio.
Callos pueden revelar problemas al caminar
Las callosidades también pueden ser una señal de una forma incorrecta de pisar.
Aunque se trata de un mecanismo de protección del organismo, la acumulación de capas de piel endurecida puede ocultar lesiones e incluso favorecer infecciones.
El podólogo llamó a evitar prácticas excesivas de higiene o cuidado de los pies, como cortar las uñas demasiado al ras, retirar las cutículas, limar constantemente la piel o mantener los pies húmedos.
Estas acciones pueden provocar dolor, irritación, grietas y hongos, además de facilitar la entrada de bacterias.
Finalmente, recomendó realizar revisiones podológicas periódicas, principalmente en personas con diabetes o insuficiencia circulatoria.
Una valoración preventiva permite detectar alteraciones antes de que aparezcan dolor o lesiones y, en algunos casos, corregir problemas en la pisada mediante plantillas personalizadas.