CIUDAD DE MEXICO. (Agencias).- Violeta Alejandra Santana Bueno, de 21 años, y Melissa Anahí Carranza Contreras, de 19, salieron el 27 de julio de Acatlán de Juárez rumbo a Puerto Vallarta.

Les dijeron a sus familias que viajarían por una oportunidad laboral.
Desde entonces, nadie volvió a saber de ellas
Casi cuatro de cada diez personas desaparecidas en México son jóvenes.
De acuerdo con cifras oficiales, el 42 por ciento de los casos corresponde a personas de entre 14 y 29 años, una generación que enfrenta el riesgo creciente del reclutamiento criminal, la trata de personas y las falsas ofertas de empleo que circulan, sobre todo, en redes sociales.
Violeta Alejandra Santana Bueno, de 21 años, y Melissa Anahí Carranza Contreras, de 19, salieron el 27 de julio de Acatlán de Juárez rumbo a Puerto Vallarta.
Les dijeron a sus familias que viajarían por una oportunidad laboral.
Desde entonces, nadie volvió a saber de ellas.
Sus teléfonos permanecen apagados y la angustia de sus seres queridos crece con cada día que pasa.
Hoy, las autoridades investigan si ambas pudieron ser víctimas de un esquema de reclutamiento utilizado por grupos del crimen organizado.
Historias como esta se repiten con inquietante frecuencia en estados como Jalisco, Estado de México, Tamaulipas, Sinaloa e incluso Chihuahua.
Las organizaciones criminales ofrecen empleos con salarios atractivos, hospedaje y traslados gratuitos para atraer a jóvenes que buscan una oportunidad económica.
Detrás de esos anuncios puede esconderse una red dedicada al reclutamiento forzado, la explotación o la desaparición.
Las autoridades y especialistas recomiendan verificar siempre la autenticidad de cualquier oferta laboral, desconfiar de propuestas con sueldos excesivos o entrevistas en lugares aislados, informar a familiares sobre los viajes, compartir la ubicación en tiempo real y evitar acudir solos a una cita.
A los padres les aconsejan mantener una comunicación constante con sus hijos, conocer los detalles de sus empleos o viajes y reportar de inmediato cualquier desaparición.
En estos casos, las primeras horas pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
