*El Gobierno de EU realizó una reunión internacional para analizar el "resurgimiento del terrorismo político de extrema izquierda
WASHINGTON (Agencias).- De una lista de 67 invitados, los países de América que participaron fueron: Argentina, Belice, Bolivia, Canadá, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.
Fuentes mexicanas informaron que, por motivos de agenda, el Canciller Roberto Velasco se disculpó por no poder asistir.
"El terrorismo político de extrema izquierda no es una novedad reciente ni un fenómeno moderno.
No es una invención de políticos conservadores.
De hecho, durante la mayor parte de la era moderna, fue la forma dominante de violencia política"...
Dijo Rubio ante enviados de países de Europa y Asia también.
En su discurso, Rubio aseguró que la mayor parte de los tomadores de decisiones en el mundo han desestimado el riesgo de la violencia asociada a la "extrema izquierda", pero que todos los indicadores muestran que está en auge y citó las protestas contra la violencia policial en EU de 2020 como ejemplo.
Rubio comparó la supuesta violencia asociada a la "extrema izquierda" actual con la violencia política que vivieron países de América Latina entre 1970 y 1980.
"Todos nuestros amigos de las naciones del Hemisferio Occidental aquí lo recuerdan: recuerdan las décadas de secuestros, atentados con bombas, asesinatos y ejecuciones; el terror violento de los Tupamaros (Uruguay), de los Montoneros (Argentina), de las FARC y ELN (Colombia)", dijo Rubio en un pasaje sobre América Latina.
Fuentes diplomáticas mexicanas señalaron que la ausencia obedeció a motivos de agenda del canciller Roberto Velasco, quien habría comunicado previamente su imposibilidad para asistir.
Hasta el momento, el Gobierno de México no ha informado sobre un cambio en su política de cooperación internacional en materia de combate al terrorismo.
Durante el encuentro, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo que el terrorismo político asociado a la extrema izquierda representa un fenómeno que, a su juicio, ha sido subestimado durante los últimos años.
En su intervención también hizo referencia a antecedentes de violencia política registrados en América Latina durante el siglo XX.
La reunión también abordó el caso de la masacre de Bavispe, ocurrida en Sonora en 2019, en la que fueron asesinados integrantes de las familias LeBarón y Langford.
Funcionarios estadounidenses reiteraron su postura sobre la clasificación de determinados grupos criminales como organizaciones terroristas, un tema que mantiene implicaciones para la cooperación bilateral en materia de seguridad.
La ausencia de México adquiere relevancia porque la relación en seguridad con Estados Unidos atraviesa una etapa de alta coordinación en asuntos como combate al tráfico de drogas, armas, migración y delincuencia organizada.
La no participación en un foro específico no implica necesariamente un cambio en esa cooperación, aunque sí puede generar lecturas políticas en ambos países.
Más allá del encuentro, el episodio refleja cómo la agenda internacional de seguridad incorpora cada vez más debates sobre terrorismo, crimen organizado y violencia política.
Para México, el reto continuará siendo mantener la colaboración con sus socios estratégicos sin modificar los principios que históricamente han guiado su política exterior.