CIUDAD DE MÉXICO (Agencias) .- Con el aval de todos sus miembros, el Banco de México (Banxico) decidió mantener sin cambios la tasa de interés en 6.50 por ciento.
La decisión era prevista por el mercado, por lo que no sorprendió; sin embargo, lo que sí llamó la atención fue el señalar que su política monetaria no tiene por qué seguir de manera mecánica los movimientos de la Reserva Federal (Fed).
“Dado que las condiciones macroeconómicas en México son distintas a las de Estados Unidos, la política monetaria no tendría que reaccionar de manera mecánica ante los ajustes previstos a la tasa de fondos federales. El Banco Central reafirma su compromiso con su mandato prioritario y la necesidad de perseverar en sus esfuerzos por consolidar un entorno de inflación baja y estable”, expuso el Banxico en su anuncio de política monetaria.
Con ello, el banco central mexicano marcó distancia de lo que ocurra con las tasas de interés en Estados Unidos y reiteró que las decisiones para México dependerán de sus propias condiciones económicas, particularmente del comportamiento de la inflación.
De hecho, es la tercera vez consecutiva en la que Banxico decide no modificar la tasa de interés, sumado a que todos los integrantes de la Junta de Gobierno estuvieron de acuerdo.
Previamente, la Junta había mostrado discordancia.
Mientras algunos de sus integrantes votaron por mantener la tasa, otros, incluida la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja, estaban a favor del recorte.
éxico no tiene que seguir a la Fed
El señalamiento de Banxico sobre no reaccionar automáticamente a las decisiones de la Fed también fue uno de los puntos que más llamó la atención entre los análisis económicos.
Valmex Casa de Bolsa destacó que para Banxico pesa más el factor interno que lo que ocurra en Estados Unidos.
“Un elemento particularmente relevante es que Banxico señala explícitamente que, debido a que México y Estados Unidos atraviesan etapas distintas del ciclo económico, la política monetaria mexicana no tendría que reaccionar de manera mecánica a los movimientos de la Fed. Esto refuerza la idea de que las próximas decisiones dependerán principalmente de la evolución de la inflación doméstica, el tipo de cambio, las condiciones de holgura y las expectativas de inflación”, señaló Skandia en su análisis.
Bajo este escenario, el consenso del mercado continúa apuntando a una pausa prolongada alrededor del 6.50 por ciento.