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TEXTO IRREVERENTE | CENCERROS Y GUIRNALDAS - Es el pastoreo andante *Es la economía móvil *Es la historia rural que camina *En Europa y otras partes del mundo está por realizarse la segunda ruta de la trashumancia, la que viene de regreso, que baja…

Es el pastoreo andante *Es la economía móvil. Es la historia rural que camina. En Europa y otras partes del mundo está por realizarse la segunda ruta de la trashumancia, la que viene de regreso, que baja de los montes para huir del frío...

Por Andrés Timoteo

CENCERROS Y GUIRNALDAS

Es el pastoreo andante.

Es la economía móvil.

Es la historia rural que camina.

En Europa y otras partes del mundo está por realizarse la segunda ruta de la trashumancia, la que viene de regreso, que baja de los montes para huir del frío.

Pastores y ganado protagonizan un éxodo a la inversa.

Trashumancia es, en términos simples, el modelo más antiguo del pastoreo de ganado -bovino, caprino, ovino y equino- que consiste llevar los hatos a las praderas durante la primavera, entre marzo y abril, y regresarlos a los corrales en el umbral del otoño.

Tanto ida como de vuelta, la trashumancia es todo un ritual.

Al ganado se le adorna con guirnaldas, cintas de colores, les trenzan las crines y les cuelgan los sonoros cencerros, y su caminar es acompañado con las notas de las gaitas, zampoñas, rabeles y chirumbelas que tocan los pastores.

Las manadas trashumantes cruzan los pueblos mientras los lugareños aplauden y arrojan semillas o pétalos deseando prosperidad al hato: que crezca y engorde.

Esta tradición se ha conservado a golpe de resistencia de los productores locales que no han querido abandonar el pastoreo andante ni sustituirlo por la ganadería sedentaria, masiva e industrial.

Pero la trashumancia no solo es economía sino también cultura, historia e incluso turismo.

Hay rutas europeas donde los hatos son acompañados por turistas, lo que agrega ganancia y proyección a los locales, como en los Pirineos y Alpes franceses, y la meseta de Aubrac.

Este redactor hizo la ruta de vuelta en Gers-Armagnac-d'Artagnan de la Occitania el año antes del encierro pandémico y atestiguó los paisajes, la historia y hasta la literatura que los enmarcan.

La caminata comienza la primera semana de septiembre -este 2026 será hoy sábado- y recorre comunas que son joyas medievales como Perchède, Le Houga, Laujuzan y Molezun-d’Armagnac.

Esta última, es lugar de origen del aguardiente Armagnac, el más antiguo de Francia, elaborado de cuatro cepas de uva que solo crecen en dicha región.

En la literatura francesa, el licor y la región aparecen en “Los tres mosqueteros” (1844) de Alejandro Dumas.

El personaje Charles de Batz-Castelmore, que existió y nació en la zona, fue el jefe de la guardia real de Luis XIV.

En la novela se le inmortalizó como el Conde d’Artagnan.

Este mosquetero introdujo el brandy en lo banquetes reales y también a los mesones y cantinas parisinas donde se emborrachaba la soldadesca.

Con ese licor, Milady de Winter, espía del Cardenal Richelieu en la corte, intentó envenenar a D’Artagnan pues el primer ministro le envidaba su influencia sobre el Rey Sol.

Es cierto, Dumas incurrió en una imprecisión histórica ya que Richelieu fue primer ministro de su antecesor Luis XIII y el de Luis XIV fue el Cardenal Mazarino, aunque en literatura todo se vale.

Y Dumas no lo hizo por ignorancia sino porque Richelieu fue más maquiavélico que Mazarino y encajaba a la perfección en la trama mosquetera.

LA GALATEA

En Latinoamérica se practica la trashumancia en algunas regiones de Argentina, Perú, Uruguay y Chile.

En el México colonial se tuvo en la mixteca poblana y oaxaqueña.

Cuentan que en Veracruz la hubo en Acazónica, la antigua hacienda ganadera de los Jesuitas, en Paso de Ovejas.

En la literatura mexicana, dicen que “El llano en llamas” (1953) de Juan Rulfo y “La Navidad en las montañas” (1861) de Ignacio Manuel Altamirano contienen rasgos de textos trashumantes por la migración de animales, personas y leyendas.

Pero hay dos novelas pastoriles por excelencia que retratan la trashumancia: “La Galatea" (1585) de Miguel de Cervantes y “La Arcadia” (1598) de Lope de Vega.

Ambas tratan de encendidos amores en la campiña pastoricia.

En el puerto de Veracruz existió durante más de cien años un almacén de telas y atuendos llamado “La Galatea” fundado en 1878 por el comerciante asturiano Saturnino Ulibarri en la esquina de la avenida Independencia y la calle Mario Molina, en pleno centro histórico.

Ese inmueble también albergó una sede de la Santa Inquisición durante la Colonia pero hoy lo ocupa un restaurante de comida rápida -¡bu!- Ulibarri bautizó así su negocio de ropa de moda -de aquella época- por el poema que Cervantes le dedicó a la bella Galatea quien cosía sus propios vestidos que eran la envidia de las demás mujeres en la comarca del Tajo.

“La envidia y la ignorancia le persigue,/ y así, envidiado siempre y perseguido,/ el bien que espera por jamás consigue./ Yo corté con mi ingenio aquel vestido/ con que al mundo la hermosa Galatea/ salió, para librarse del olvido”.

A Galatea la cortejaban los pastores Elicio y Erastro con una pasión que rozaba la obsesión pero ella no aceptaba a ninguno ni quería casarse porque amaba su libertad.

Por eso, a la obra de Cervantes la consideran como la primera novela feminista de la literatura española pues le otorga a Galatea la voluntad y el derecho de decidir sobre sí misma en una época, el siglo XVI, duramente patriarcal y machista.

Entonces, en la ciudad jarocha se tuvo un pedacito de la trashumancia ibérica con la tienda “La Galatea” que hoy solo pervive en el recuerdo de algunos mayores.

*Envoyé depuis Paris, France.