
Por Andrés Timoteo
ATOLE CON EL ‘FRACKING’
Para empezar, una aclaración necesaria: el ‘fracking’ bueno no existe.
Desde que se inventó en el siglo pasado casi no ha variado el proceso para romper las capas de roca y extraer el gas o petróleo subyacente.
Como la palabra en inglés lo dice, ‘fracture’ es quebrar, en este caso la piedra.
En español también se le llama fracturamiento hidráulico.
Sin embargo, eso no es lo dañino sino el uso excesivo de agua, el principal material usado a presión y los químicos que se le agregan para hacer el chorro más corrosivo y cuya mayoría son muy tóxicos, carcinógenos en humanos.
En el caso del agua, el perjuicio social es que se la acapara masivamente pues cada pozo a perforar requiere entre 7.5 y 26.5 millones de litros.
Por cada kilómetro cuadrado se requieren dos pozos y para todo un campo de extracción permanente hasta 20 mil, ¿imaginan la cantidad en total del líquido?
Y esta no se recupera ni se recicla porque la mezclan con sustancias químicas como ácido clorhídrico, poliacrilamina, gluraraldehído, metanol, borato, etilenglicol y amonio.
Todos envenenan la tierra, los mantos freáticos y el aire al ser regurgitada.
Al regresar está salinizada y es altamente tóxica por las partículas de bario y radón generadas durante el proceso de ruptura a alta presión.
Estos son radiactivos y enferman a la gente, los animales y la flora.
¿Qué se ha corregido en los últimos años en este procedimiento? Del daño tóxico, nada.
Lo novedoso es la contención del agua contaminada para que no se derrame ni contamine el entorno, nada más.
Por la sustancias tóxicas inyectadas no hay solución.
Y en sí, no hay un solo químico que se haya sustituido por otro “menos tóxico”.
En el uso de agua en exceso tampoco hay mejora.
Es insustituible en el proceso de fractura.
En resumen, no existen “tecnologías nuevas para tener un menor impacto ambiental”, como asegura la presidenta Claudia Sheinbaum.
Eso le van a decir los integrantes del Comité Técnico de Expertos que integró para que analice el caso, salvo que le mientan a la opinión pública.
Sheinbaum maniobra discursivamente para convencer a la ‘chairada’ que se dice ecologista y que durante los últimos años, azuzada por el obradorismo, ha rechazado y satanizado al ‘fracking’.
En este caso, el ‘fracking’ desde ahora está manando atole no petróleo.
La pista está cuando pide ver este proceso de extracción “con ojos de soberanía”.
El objetivo es hacer que los ‘chairos’ acepten el ‘fracking’, cambien sus arengas ahora en contra de los grupos ambientalistas y los acusen de “traidores a la patria” si se oponen al mismo y documentan el daño ecológico.
HÚMEDO Y AMARGO
México tiene amplias reservas de hidrocarburo atrapado en bóvedas de piedra lutita, sobre todo gas -por eso le llaman gas lutita-.
La reserva más grande está en el Paleocanal de Chicontepec, al norte de Veracruz que también incluye territorios de Tampico y Puebla.
De ahí que el tema debe importar en especial a los veracruzanos.
Allí habría enterrados 139 mil millones de barriles de hidrocarburo, la mayoría de gas lutita, de acurdo con el reporte actualizado al 2024.
Para extraerlos hay que perforar con ‘fracking’ unos 15 mil pozos.
Hagan cuentas, si por cada pozo se ocupan hasta 26 millones de litros de agua, ¿cuánta agua será necesaria para todos?
Y dicha agua al final terminará contaminada con químicos cancerígenos y radiactivos.
Hoy la gente debe aprender nuevos términos ante retos tan grandes como optar por la fracturación hidráulica para sacar hidrocarburo de la piedra así como aprendió nuevas palabras para tratar de entender la pandemia de Covid, ¿lo recuerdan?
Los yacimientos de la huasteca son de Gas Húmedo y Amargo porque no sale puro sino con vapores de agua y químicos como azufre y carbono.
Entonces es un gas caro porque además se requiere tecnología especializada para limpiarlo y convertirlo en combustible comercial.
Petróleos Mexicanos (Pemex) no tiene esa tecnología ni el dinero para comprarla y deberá dar concesiones a empresas privadas, extranjeras principalmente, para hacer el ‘fracking’ y purificar lo extraído, no hay de otra.
Eso de la “soberanía energética” es un embeleco.
Tan fácil era decir que aceptan el ‘fracking’ que antes rechazaron pues es necesario para la economía nacional explotar esas reservas de gas en vez de recurrir a montajes discursivos y seudocientíficos para justificar la decisión.
Claro, deberán garantizar acciones paliativas sobre el daño ecológico, pero es lo que tampoco quieren hacer.
Por eso machacan lo de las -inexistente- “nuevas tecnologías” para luego argumentar que éstas ya no provocan polución y desentenderse del asunto.
Se repite, es “atole con el fracking”.
Y de colofón, también es falso que en México no exista el ‘fracking’.
Desde el 2003 se han perforado unos 8 mil pozos.
Fue durante el “periodo neoliberal”, como lo llaman los ‘chairos’ morenistas, aunque ahora, con el ‘atolazo’ de sus jefes en el gobierno, los regresarán al mismo.
Echando mano del albur y con el perdón de los lectores: a los ‘chairos’ tan gritones les introducirán el ‘fracking’ y lo sentirán húmedo y amargo. Risas.
*Envoyé depuis Paris, France.