La presidenta de WOLA señala un doble estándar: México se abstuvo en la OEA, pero intervino en Perú.
*Y le recuerda que el pueblo nicaragüense no tiene autodeterminación
BOGOTÁ.- La postura frente a Nicaragua de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, enarbolando la Doctrina Estrada, pasa por alto un hecho fundamental: que el pueblo nicaragüense no tiene autodeterminación porque la dictadura de Daniel Ortega lo ha despojado del derecho a decidir qué tipo de gobierno quiere, asegura la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés).
La presidenta de WOLA, Carolina Jiménez, sostiene que la falta de firmeza de Sheinbaum sobre la deriva dictatorial en Nicaragua y el anuncio de Ortega de que ya no habrá elecciones olvida que ese régimen es “una alarma constante y un peligro para el hemisferio”, porque lo peor que le puede ocurrir a un pueblo es impedirle, de un plumazo, elegir a sus gobernantes.
“¿Qué viene luego para toda la región?”, pregunta la especialista en derechos humanos.
De hecho, Ortega ya pasó de las palabras a los hechos.
El martes de esta semana, la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el dictador y su esposa y “copresidenta”, Rosario Murillo, aprobó en primera instancia una reforma constitucional que prohíbe a los partidos opositores participar en elecciones.
La iniciativa, que además amplía de seis a siete años los mandatos de los “copresidentes” Ortega y Murillo, deberá ser ratificada por la legislatura que inicia el próximo 18 de enero para entrar en vigor, lo que sería un mero trámite.
Sheinbaum ha invocado los principios de la Doctrina Estrada -no intervención y autodeterminación de los pueblos- para justificar la tibieza de México frente a la dictadura de Nicaragua y las violaciones a los derechos humanos que ocurren en ese país.
En ese sentido, Carolina Jiménez dice que deploró la decisión de México de abstenerse en una votación del pasado 19 de agosto en la Organización de Estados Americanos (OEA) para convocar, por iniciativa de Estados Unidos, a una reunión urgente de cancilleres del hemisferio para tratar el tema de Nicaragua, en especial la decisión de Ortega y su esposa, Rosario Murillo, de nunca más realizar elecciones.
La presidenta de WOLA dice a Proceso que Sheinbaum suele aplicar con un doble estándar los principios de la Doctrina Estrada porque los alude para el caso de Nicaragua, pero los ha ignorado en otros casos, como el de Perú, donde intervino a favor del expresidente Pedro Castillo, quien cumple una sentencia de 11 años de cárcel por intentar abolir el Congreso en 2022.
De acuerdo con Jiménez, es incomprensible cómo México pretende argumentar que en Nicaragua existe...
“La autodeterminación del pueblo cuando ese pueblo ha sido forzado al silencio y al exilio, y ahora está amenazado con no poder ni siquiera ejercer el derecho a elegir”.
Con el dominio que ejercen Ortega y Murillo de la Asamblea Nacional, la reforma constitucional que impediría a la oposición nicaragüense participar en elecciones se concretaría en enero próximo.
“¿Cómo se ‘autodetermina’ un pueblo cuando en un ciclo de protestas (las de 2018) hay más de 350 muertos, miles de heridos y cientos de presos políticos?”, plantea Jiménez.
Las violaciones a los derechos humanos son cotidianas en Nicaragua.
Apenas la semana pasada, organizaciones humanitarias denunciaron la detención arbitraria y desaparición forzada de la abogada e integrante de la Asociación Madres de Abril (AMA) Thelma Montenegro, cuyos hermanos Oliver y Edgar Montenegro, su hijo Yalmar Zeledón y su esposo Francisco Blandón ya han sido asesinados.
Hasta en Corea del Norte hay votaciones
El embajador de México en la OEA, Alejandro Encinas, ha justificado la abstención de su país en ese organismo frente a la propuesta de convocar a una reunión urgente de cancilleres para tratar el tema de Nicaragua con el argumento de que ése es un mecanismo para casos extraordinarios, como como conflictos armados.
La convocatoria, según Encinas, “carece de elementos suficientes” y parte del ambiguo objetivo general de analizar “medidas apropiadas” para Nicaragua.