
Por: Yolanda Buitrón
DE MONTERREY A MANCHESTER: EL CAMINO YA EXISTE
Rebeca Bernal no solamente cambia de club.
Su historia demuestra hasta dónde puede llegar una futbolista mexicana cuando existe estructura.
Cuando comenzó la Liga MX Femenil en 2017 había muchas preguntas.
¿Funcionaría?
¿Habría público?
¿Los clubes invertirían?
¿Las futbolistas mexicanas podrían desarrollarse hasta competir con las mejores del mundo?
Nueve años después, una de aquellas jugadoras que comenzó prácticamente junto con la propia liga acaba de darnos una respuesta.
Rebeca Bernal llega al Manchester United.
Y me parece que deberíamos detenernos un momento antes de convertir la noticia simplemente en otro fichaje.
Porque detrás del viaje de una futbolista mexicana hacia Inglaterra existe una historia mucho más grande.
Existe la historia de todo un sistema que comenzó a producir futbolistas capaces de salir al mundo.
Bernal fue durante años uno de los rostros de Rayadas.
Ganó títulos, disputó finales, se convirtió en referente y capitana.
Después salió hacia Estados Unidos para jugar con Washington Spirit y ahora da otro salto hacia uno de los escenarios más exigentes del fútbol internacional.
Eso merece celebrarse.
Pero sobre todo merece analizarse.
ANTES, EL CAMINO CASI NO EXISTÍA
Las generaciones anteriores de futbolistas mexicanas tuvieron talento.
Muchísimo.
Lo que no tuvieron fue la misma estructura.
Durante décadas una niña podía jugar extraordinariamente bien y, aun así, encontrarse muy pronto con una pregunta brutal:
¿y ahora hacia dónde sigo?
No había una liga profesional mexicana que ofreciera una respuesta clara.
Muchas tuvieron que emigrar.
Otras combinaron estudios y fútbol.
Algunas encontraron espacios en universidades estadounidenses.
Y una cantidad imposible de calcular simplemente dejó de jugar.
Por eso la historia de Bernal importa.
No porque sea la primera mexicana capaz de competir fuera del país.
México ha tenido grandes futbolistas internacionales antes que ella.
Importa porque pertenece a una generación que pudo desarrollarse durante prácticamente toda su carrera adulta dentro de una liga profesional mexicana antes de salir al extranjero.
Eso cambia la conversación.
LA LIGA TAMBIÉN DEBE SERVIR PARA EXPORTAR TALENTO
A veces pensamos que fortalecer la Liga MX Femenil significa conseguir que las mejores jugadoras permanezcan aquí.
Yo no estoy completamente de acuerdo.
Quiero una liga mexicana suficientemente buena para atraer grandes futbolistas.
Pero también quiero una liga suficientemente buena para producirlas y exportarlas.
Si una mexicana tiene condiciones para competir en Inglaterra, España, Francia, Alemania o Estados Unidos, quiero que vaya.
Que aprenda.
Que compita.
Que conozca otros métodos.
Que enfrente otras velocidades.
Que descubra otras culturas futbolísticas.
Y después, si vuelve, que traiga todo ese conocimiento consigo.
Eso también fortalece nuestro fútbol.
Una liga no demuestra únicamente su calidad por las figuras que consigue contratar.
También por las futbolistas que consigue formar.
NO TODAS TIENEN QUE IRSE
Y tampoco confundamos las cosas.
Europa no es automáticamente sinónimo de éxito.
Ni jugar en México significa quedarse atrás.
Hay proyectos extraordinarios dentro de nuestra propia liga.
Lo importante es que exista la posibilidad.
Que una futbolista mexicana pueda decidir su carrera por razones deportivas y no porque el camino termine frente a ella.
Ahí está la diferencia.
Durante mucho tiempo nuestras mujeres tuvieron que buscar dónde jugar.
Ahora necesitamos llegar al punto en que puedan preguntarse dónde quieren jugar.
Parece una diferencia pequeña.
Es gigantesca.
¿QUIÉN VIENE DETRÁS?
Pero la noticia de Rebeca Bernal también debería llevarnos inmediatamente hacia abajo.
Hacia nuestras categorías juveniles.
México se prepara para competir en el Mundial Femenil Sub-20 de Polonia con una generación que, a diferencia de muchas anteriores, creció dentro de un ecosistema donde el fútbol profesional femenino ya existe.
Esas jóvenes ya tuvieron referentes.
Vieron finales femeniles en televisión.
Vieron estadios llenos.
Vieron futbolistas firmando contratos.
Vieron extranjeras llegar a México.
Y ahora pueden ver a una mexicana llegar al Manchester United.
Eso modifica la dimensión de un sueño.
Porque los referentes sirven precisamente para eso:
Para demostrar que determinado camino puede recorrerse.
PERO UNA HISTORIA NO ES TODAVÍA UN SISTEMA
Y aquí es donde debemos evitar enamorarnos demasiado de la noticia.
Una futbolista llegando a Manchester no significa que el trabajo esté terminado.
Todo lo contrario.
La pregunta ahora debería ser:
¿cómo hacemos para que no sea excepcional?
¿Cómo conseguimos que cada generación produzca futbolistas capaces de competir internacionalmente?
¿Cómo detectamos a la niña que está jugando hoy lejos de los grandes centros futbolísticos?
¿Cómo mejoramos entrenadores, fuerzas básicas, preparación física y competencia juvenil?
¿Cómo conseguimos que el talento no dependa del código postal?
Ahí empieza el siguiente desafío.
Porque el éxito individual puede ser motivo de orgullo.
Pero el éxito de un sistema comienza cuando deja de sorprendernos.
EL VERDADERO LEGADO
Dentro de algunos años quizá recordemos a las primeras generaciones de la Liga MX Femenil de una manera diferente.
No solamente por los campeonatos que ganaron.
Las recordaremos porque construyeron algo que las siguientes generaciones ya encontrarán hecho.
Una cancha.
Una liga.
Una profesión.
Un camino.
Rebeca Bernal recorrió buena parte de ese camino en México, continuó en Estados Unidos y ahora llegará a Inglaterra.
Detrás vendrán otras.
Y espero que muchas.
Porque el verdadero éxito del fútbol femenil mexicano no será poder decir:
“Tenemos una mexicana jugando en Manchester”.
Será llegar al día en que una futbolista mexicana fiche por uno de los grandes clubes del mundo y la noticia nos emocione…
Pero ya no nos sorprenda.
Ese día sabremos que dejamos de producir excepciones.
Y comenzamos a construir una escuela.
Rebeca Bernal abrió otra puerta.
Ahora nuestro trabajo es conseguir que detrás de ella exista una generación completa preparada para cruzarla.
Porque el talento mexicano no necesita que le regalemos un lugar en el mundo.
Necesita que le construyamos el camino para llegar hasta él.
Y esa, también, es La Otra Mitad de la Cancha.