
Por: Edgar Ochoa/ NOTIVER
Triunfo explosivo
El Águila de Veracruz sacó el bat con toda la furia en el Alfredo Harp Helú y armó una auténtica fiesta ofensiva para aplastar 18-4 a Diablos Rojos, en un juego donde los jarochos conectaron 23 imparables y dejaron claro que esta novena también sabe ganar a puro poder.
Desde la primera entrada Sebastián Elizalde encendió la mecha con cuadrangular y ahí comenzó una noche redonda para la ofensiva porteña, que nunca quitó el pie del acelerador y convirtió el diamante capitalino en territorio jarocho.
Andrés Álvarez, Jake Cave, Tito Valenzuela y Carlos Franco hicieron pedazos al pitcheo escarlata con batazos por todos los sectores del parque, mientras Jonathan Bermúdez caminó firme rumbo al tercero de la serie.
Cada inning parecía un castigo distinto para los Diablos, porque Veracruz atacó con sencillos, triples, dobletes y hasta carreras de caballito, mostrando una actitud agresiva que hace tiempo no se veía tan completa en la temporada.
Tito Valenzuela produjo a la hora buena, Jake Cave respondió con autoridad y Carlos Franco tuvo una noche inspirada empujando carreras importantes para mantener viva la ofensiva.
Pero entre todo el ruido de los batazos y el escándalo de carreras, hubo un momento especial para la afición veracruzana:
El debut del joven Leonel Becerra, orgullo de Loma Iguana, quien cumplió el sueño de vestir el uniforme de El Glorioso en un escenario grande y ante el rival más mediático de la liga.
El muchacho veracruzano se llevó los reflectores del corazón jarocho porque detrás de ese debut hay años de esfuerzo, sacrificio y pasión por el beisbol.
Veracruz no solo empató la Serie Roja, también mandó un mensaje claro: este equipo tiene bateo, tiene carácter y tiene peloteros que quieren escribir su propia historia en la Liga Mexicana.