
Por: Edgar Ochoa/ NOTIVER
Ni el apagón detuvo al glorioso
El Águila de Veracruz hizo valer su casa y, con ese empuje que solo se siente en el Beto Ávila cuando la afición aprieta, se quedó con la serie ante Tigres en un duelo que tuvo de todo: drama, batazos oportunos y un cierre de alarido.
La novena jarocha dividió triunfos, pero el golpe de autoridad llegó en el momento justo, cuando Tito Valenzuela apareció con el madero caliente para conectar ese imparable productor de dos carreras que terminó inclinando la balanza 5-4 en el segundo de la serie.
Tigres había pegado primero con un rally de tres en la tercera entrada, aprovechando descuidos y conectando a la hora buena, pero este Águila no se rinde fácil, y menos frente a su gente.
Sebastián Elizalde encendió la chispa con cuadrangular solitario en la sexta, evitando la blanqueada y levantando a la grada que nunca dejó de alentar.
Luego vino el empuje colectivo, el juego de equipo, ese que se construye con hits oportunos como el de Danry Vásquez que acercó la pizarra y puso a temblar a los visitantes.
Veracruz no solo jugó con el bat, también lo hizo con el corazón, y eso se reflejó en cada lanzamiento, en cada jugada apretada.
Brady Tedesco se quedó con el triunfo, Cristopher Molina cargó con la derrota y José Adamés bajó la cortina en ese duelo clave, pero la historia no quedó ahí.
En el otro frente, el juego también ofreció emociones desde temprano, con Tigres atacando primero, pero El Águila respondiendo de inmediato con el poder de Daniel Montaño y el empuje ofensivo que incluyó producciones de Jack López, Carlos Franco y nuevamente Tito Valenzuela, quien terminó siendo factor determinante.
La ofensiva jarocha explotó en el momento justo para tomar ventaja y aunque Tigres apretó el juego, el pitcheo supo responder cuando más se necesitaba.
Y es ahí donde aparece el nombre que hoy retumba fuerte en Veracruz: Jhan Mariñez, quien con sangre fría se subió a la loma en la séptima y colgó el cero con autoridad, dominando a la ofensiva bengalí y firmando su cuarto rescate de la temporada, un salvamento que vale más que una estadística, porque aseguró la serie y desató la locura en las gradas.
La afición respondió como siempre, llenando de energía a su equipo, empujando cada lanzamiento, celebrando cada out y haciendo del parque una verdadera fiesta/ Este Águila vuela alto, pero no lo hace sola, lo hace acompañada de una fanaticada que cree, que vibra y que nunca deja de apoyar, porque en Veracruz el beisbol no sólo se juega, se vive con pasión.
La “Maravilla” será valorado
En el parte médico, la preocupación se encendió momentáneamente con la salida de Jack López, quien abandonó el juego tras presentar dolor en el talón derecho, situación que apunta a un posible espolón calcáneo, por lo que el cuerpo médico del equipo ha programado una radiografía para confirmar el diagnóstico y determinar el tiempo de recuperación, esperando que no sea de gravedad para que el infielder pueda ir a la gira a la CDMX para enfrentar a los Diablos a partir de este martes.