
Por: Edgar Ochoa/ NOTIVER
JOYA DE YAMAMOTO
Yoshinobu Yamamoto volvió a demostrar por qué es uno de los grandes brazos de los Dodgers y esta vez lo hizo en un escenario de postemporada, superando en un auténtico duelo de ases a Chris Sale.
El japonés lanzó siete entradas de una sola carrera y recetó 10 ponches para encaminar a Los Ángeles a una victoria de 3-1 sobre los Bravos en el Juego 3 de la Serie Divisional de la Liga Nacional.
Yamamoto estuvo dominante desde la primera entrada, atacando la zona y manteniendo a raya a una ofensiva peligrosa, en una noche donde su control y repertorio marcaron la diferencia.
Los 10 chocolates representaron la mayor cantidad de su carrera en playoffs, dejando atrás los nueve que había conseguido el año pasado.
Además, se convirtió en el primer pitcher de los Dodgers desde Blake Snell en 2025 en lanzar al menos siete innings, ponchar a 10 y permitir una carrera o menos en un juego de postemporada.
Con este triunfo, Yamamoto también se unió a Shohei Ohtani y Hiroki Kuroda como los únicos lanzadores nacidos en Japón con 10 ponches en un juego de playoffs.
Los Dodgers tomaron ventaja de 2-1 y quedaron a una victoria de avanzar a la Serie de Campeonato, pero más allá de los números, la gran noticia fue ver a Yamamoto responder como los grandes, justo cuando su equipo más lo necesitaba.
ROLANDO CAMARERO, EL CABALLO DE HIERRO
Hablar de Rolando Camarero Cruz es hablar de una de las grandes leyendas del béisbol veracruzano y de los Rojos del Águila de Veracruz.
Nacido el 25 de abril de 1943 en Antón Lizardo, Veracruz, Camarero se ganó a pulso el apodo de “El Caballo de Hierro” gracias a una durabilidad pocas veces vista en el béisbol mexicano.
Durante 15 temporadas en la Liga Mexicana de Béisbol, entre 1963 y 1979, defendió principalmente la segunda base y los jardines, dejando números que hablan por sí solos.
El veracruzano conquistó el campeonato con el Águila en 1970 y posteriormente volvió a levantar el título con los Alijadores de Tampico en 1975.
Pero su gran carta de presentación fue su impresionante racha de 1,166 juegos consecutivos entre 1968 y 1976, además de participar en 161 encuentros durante la temporada de 1969.
En su carrera acumuló 1,688 imparables, 147 cuadrangulares y 818 carreras producidas, con promedio de .269 en 1,848 juegos de temporada regular.
Después de colgar los spikes, continuó ligado al béisbol como mánager del Águila y de los Olmecas de Tabasco.
Camarero fue sinónimo de entrega, constancia y amor por el juego, convirtiéndose en un verdadero referente del béisbol en Veracruz.
Falleció el 3 de abril de 2019, pero su nombre permanece en la memoria de quienes entienden que las grandes historias del béisbol también se construyen con sacrificio y perseverancia.
Hoy, “El Caballo de Hierro” sigue siendo parte de esa historia que hace grande al béisbol veracruzano.