
Por: Yolanda Buitrón.
EL FÚTBOL DEL MAÑANA
¿SE PUEDE CRECER JUGANDO MENOS?
La Liga MX Femenil inicia una nueva etapa.
El Apertura 2026 llegará con una imagen renovada, un nuevo formato de competencia y solamente 14 partidos de fase regular para cada club.
Los 18 equipos estarán divididos en dos grupos y los cuatro mejores de cada sector avanzarán a los cuartos de final.
La intención puede ser hacer un torneo más competitivo, reducir encuentros poco atractivos y conseguir que cada partido tenga mayor importancia.
Pero existe una pregunta que no debemos evitar:
¿Puede crecer el fútbol femenil jugando menos partidos?
Para las futbolistas consolidadas, una reducción en el calendario podría representar mayor recuperación física y más tiempo para preparar cada encuentro.
Sin embargo, para las jóvenes que buscan una oportunidad, cada jornada eliminada también puede significar menos minutos, menos convocatorias y menos posibilidades de demostrar que están preparadas.
El fútbol femenil mexicano todavía se encuentra en construcción.
Necesita mejores entrenamientos, mayor infraestructura, contratos dignos y cuerpos técnicos especializados.
Pero también necesita competencia constante.
Una jugadora no se desarrolla únicamente entrenando.
Se forma enfrentando rivales, tomando decisiones bajo presión, equivocándose dentro de la cancha y aprendiendo a responder en partidos oficiales.
Por eso, reducir el calendario exige que los clubes fortalezcan sus categorías juveniles y generen otros espacios de competencia.
De lo contrario, las futbolistas que no sean titulares tendrán muy pocas oportunidades durante el semestre.
También existe otro riesgo.
En un sistema de grupos, algunos clubes pueden no enfrentarse entre sí durante la fase regular.
Esto podría producir calendarios con distintos niveles de dificultad y dejar fuera partidos importantes para la afición.
No necesariamente jugar más significa jugar mejor.
Un torneo extenso, mal organizado y con encuentros de poca calidad tampoco ayuda al crecimiento.
Pero jugar menos solamente funcionará si cada partido recibe mejores condiciones: canchas adecuadas, difusión, arbitraje preparado, horarios dignos y una verdadera estrategia para acercar a la afición.
Reducir partidos no debe significar reducir oportunidades.
El nuevo formato tendrá que demostrar que fue creado pensando en el desarrollo deportivo y no únicamente para facilitar la organización del calendario.
La Liga MX Femenil ha conseguido avances importantes durante los últimos años.
Ahora necesita consolidarlos.
La competencia debe elevarse, pero sin olvidar a las jugadoras que vienen detrás, porque son ellas quienes sostendrán el futuro de los clubes y de la Selección Mexicana.
El verdadero éxito del nuevo torneo no se medirá solamente por la emoción de la liguilla.
Se medirá por la cantidad de futbolistas que reciban oportunidades, por la calidad de los partidos y por la capacidad de los equipos para formar talento.
Porque una liga no crece solamente cambiando su imagen o su formato.
Crece cuando cada decisión fortalece a quienes entran a la cancha.
Y esa, también, es la otra mitad de la cancha.