
Por: Yolanda Buitrón
Mucho discurso, poco fútbol y menos oportunidades para las mujeres
Hay temas que necesitan decirse de frente, aunque incomoden.
Veracruz presume ser tierra de pasión futbolera y basta escuchar una conversación entre aficionados para recordar la historia, la grandeza de la afición y los años en que los estadios vibraban cada fin de semana.
Sin embargo, la realidad actual es muy distinta: Veracruz atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia futbolística.
Durante años hemos hablado de rescatar el fútbol, de recuperar espacios y de volver a ser protagonistas, sin embargo, el tiempo sigue avanzando y los resultados continúan lejos de las expectativas de una afición que merece mucho más.
Pero si la situación es complicada para el fútbol en general, para las mujeres es todavía más difícil.
Mientras otros estados han construido estructuras sólidas para impulsar el talento femenino, Veracruz continúa buscando una ruta clara para que sus futbolistas puedan desarrollarse y competir al más alto nivel.
Muchas jóvenes con talento terminan buscando oportunidades fuera del estado porque aquí simplemente no encuentran el camino que necesitan para crecer.
Y aquí surge una pregunta incómoda: ¿cuántas veces hablamos de apoyar a las mujeres en el deporte y cuántas veces realmente invertimos en ellas?
Porque el talento existe.
Existe en las colonias, en las escuelas, en los municipios y en las ligas amateur.
Existen entrenadoras, promotoras, madres de familia y jóvenes que todos los días trabajan para mantener vivo el fútbol femenil.
Lo que sigue faltando son más espacios, más apoyo, más visión y una verdadera apuesta por el desarrollo deportivo de las mujeres.
También es momento de reconocer una realidad que pocas veces se menciona:
No podemos esperar resultados diferentes haciendo exactamente lo mismo de siempre.
Durante años hemos visto las mismas fórmulas, las mismas dinámicas y las mismas formas de trabajar.
Y cuando los resultados no llegan, la respuesta suele ser repetir el proceso esperando que algo cambie.
Pero el fútbol moderno exige innovación.
Exige nuevas ideas, nuevas perspectivas y la capacidad de abrir espacios a quienes llegan con propuestas distintas.
La experiencia siempre será importante, pero ningún proyecto crece cuando se cierra al cambio.
Veracruz tiene talento.
Tiene afición.
Tiene historia.
Lo que hace falta es decisión para construir algo diferente.
Porque el verdadero problema no es la falta de futbolistas, el verdadero problema es que seguimos sin generar las condiciones necesarias para que ese talento florezca y permanezca en nuestro estado.
Veracruz merece más que nostalgia.
Merece visión.
Merece oportunidades.
Y merece entender que el futuro del fútbol no se construye repitiendo el pasado, sino atreviéndose a hacer las cosas de una manera distinta.
Porque mientras sigamos hablando de lo que fuimos, seguiremos alejándonos de lo que podríamos llegar a ser.
Y esa también es la otra mitad de la cancha.