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TEXTO IRREVERENTE | FRANKENSTEIN BURSÁTIL - “Nahle acaba con la herencia maldita de la bursatilización” y “Adiós a la maldita bursatilización”, fueron los dos titulares que los publicistas del nahlismo difundieron. Así titularon las gacetillas que…

“Nahle acaba con la herencia maldita de la bursatilización” y “Adiós a la maldita bursatilización”, fueron los dos titulares que los publicistas del nahlismo difundieron. Así titularon las gacetillas que les mandaron y comanditaron -palabras diferentes: una...

Por Andrés Timoteo

FRANKENSTEIN BURSÁTIL

“Nahle acaba con la herencia maldita de la bursatilización” y “Adiós a la maldita bursatilización”, fueron los dos titulares que los publicistas del nahlismo difundieron.

Así titularon las gacetillas que les mandaron y comanditaron -palabras diferentes: una es la orden y la otra el pago- desde palacio de gobierno.

Y se buscó construir una narrativa de justicia y liberación municipales, de una brillante maniobra financiera y bla, bla, bla.

Sin embargo, ese movimiento con los dineros y compromisos municipales es turbio porque la Secretaría de Finanzas esconde deliberadamente los pormenores.

Echaron fanfarrias por el supuesto fin de la bursatilización municipal pero hay puntos ciegos sobre la veracidad de la transacción.

Para empezar, los financieristas coinciden en que no fue una liquidación o extinción sino una reestructuración de la deuda pasando la obligación al gobierno estatal pero con la sospecha de que se mantiene como garantía al Impuesto sobre Tenencia o Uso de Vehículos (ISTUV) que ahora disfrazan como Derechos de Control Vehicular y Tenencia.

Y es sabido que toda reestructuración de deuda pública significa jugosas ganancias para los que la maniobran, sean los intermediarios -despachos de ‘lobistas’, los que hacen ‘lobby o cabildeo- como los que la tramitan desde los puestos de poder, es decir los funcionarios.

O sea, el poblano Miguel Reyes.

¿Por qué se dice que no fue extinción del compromiso bursátil? Porque el mercado -los grandes capitales- nunca perdona una deuda ni permite que se alteren los contratos salvo cuando les dan más ganancias.

Allí no hay buena fe ni bonhomía ni altruismo.

Y también porque la ley así lo determina.

Según lo establecido en el Fideicomiso Bursátil aprobado por el congreso local en el 2008 -y que consta en el decreto 255 del 11 de junio de ese año-, tal fideicomiso es i-r-r-e-v-o-c-a-b-l-e.

El artículo tercero dice en su apartado segundo: “La afectación (el cobro) será irrevocable y permanecerá vigente hasta que las obligaciones derivadas o relacionadas con la o las emisiones sean cubiertas en su totalidad”.

Y en el artículo quinto pone un candado a la legislatura para no modificar ni extinguir dicho fideicomiso: “Cualquier disposición que emita el Congreso del Estado con posterioridad al presente Decreto, no podrá desvirtuar o reducir las obligaciones que asuman los Municipios participantes del fideicomiso bursátil”.

Lo reitera en el artículo sexto: “podrá ser un fideicomiso emisor, de administración y pago e IRREVOCABLE”.

¿Por qué entonces el comedido Esteban Bautista, coordinador de la legislatura, hizo la faramalla de anularlo el 16 de junio? Ahí está una pista del artificioso enjuague: lo que votaron no fue la extinción de la deuda bursátil ni de su fideicomiso sino la “sustitución por un mecanismo de menor costo financiero”, como lo dice el documento parlamentario.

La maquinación es burda.

¿Qué fue lo que hicieron la zacatecana Rocío Nahle, el poblano Reyes y los diputados si la ley les impedía revocar el fideicomiso que retiene las participaciones federales a los ayuntamientos?

Alegan que Sefiplan atrajo la deuda y la pagó en su totalidad, pero ¿cómo se hizo si tenían prohibido modificar los términos legales? Además, cada uno de los cabildos firmó por separado los convenios por con Deutsche Bank y Banco Invex.

El asunto es de competencia municipal y el gobierno del estado solo era fidecomitente aval.

De ahí la sospecha de que la liquidación bursátil en realidad fue una reestructuración de deuda.

Y si no lo fue, ¿por qué ahora se prohíbe a los ayuntamientos contratar más créditos atentando contra su soberanía establecida en la Ley del Municipio Libre? Los ediles pueden promover amparos.

Todo apunta a que el nahlismo mantiene como garantía de pago a las mismas participaciones federales y por eso presiona a los cabildos para no endeudarse para que no le estropeen el negociazo en ciernes.

Mientras el poblano Reyes no transparente lo firmado esto se antoja como un ‘Frankenstein bursátil” tan oscuro, mal intencionado y armado con pedazos mal zurcidos como el monstruo de novela.

TIENE LA RAZÓN

Algo que tampoco han explicado es qué fue de las otras dos bursatilizaciones que hizo la fidelidad y que en teoría siguen vigentes.

Y que son muy superiores en deuda que la municipal pues está fue por mil 500 millones de pesos y las otras alcanzaron casi los 12 mil millones.

El 30 de noviembre del 2007 se emitieron títulos bursátiles por 5 mil 193 millones de pesos y el 31 de agosto del 2009 por otros 6 mi 800 millones.

¿Ya se pagaron esos adeudos que descontaban participaciones federales al gobierno estatal o solo se han ido reestructurando con las abultadas comisiones para los funcionarios?

Ah y tiene razón el exgobernador Javier Duarte, en su sexenio no se concretó el chanchullo bursátil.

Es más, ni siquiera lo diseñó pues solo firmaba los documentos como subsecretario de Finanzas en el sexenio anterior.

La mente macabra para robarse miles de millones fue el innombrable junto con otros ladrones...digo asesores externos.

A Duarte no le confiaba ni la redacción de un memorándum.

*Envoyé depuis Paris, France.