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LA OTRA MITAD DE LA CANCHA | EL FÚTBOL FEMENIL MEXICANO TAMBIÉN SE CONSTRUYE LEJOS DE LA LIGA MX - Cuando hablamos del futuro del fútbol femenil mexicano casi siempre miramos hacia el mismo lugar *La Liga MX Femenil *Observamos sus fuerzas básicas…

Cuando hablamos del futuro del fútbol femenil mexicano casi siempre miramos hacia el mismo lugar. La Liga MX Femenil. Observamos sus fuerzas básicas, sus jóvenes promesas, los fichajes y las futbolistas que comienzan a llamar a la...

Por: Yolanda Buitrón.

¿CUÁNTO TALENTO ESTAMOS DEJANDO FUERA DE LA CANCHA?

El fútbol femenil mexicano también se construye lejos de la Liga MX

Cuando hablamos del futuro del fútbol femenil mexicano casi siempre miramos hacia el mismo lugar.

La Liga MX Femenil.

Observamos sus fuerzas básicas, sus jóvenes promesas, los fichajes y las futbolistas que comienzan a llamar a la puerta de la Selección Nacional.

Pero México es mucho más grande que 18 clubes.

Y el talento también.

En alguna cancha de Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Sonora, Guerrero o cualquier otro estado puede estar jugando hoy una niña extraordinaria.

Quizá sea una portera con condiciones naturales.
Pero existe una pregunta que pocas veces hacemos:
¿Quién la está viendo?
Porque descubrir talento no consiste únicamente en esperar que el talento llegue hasta nosotros.

También significa salir a buscarlo.

MÉXICO SÍ TIENE UNA ESTRUCTURA
Hay que reconocer lo que se está haciendo.

La Federación Mexicana de Futbol cuenta con procesos de detección que llegan a categorías tempranas.

En julio pasado, por ejemplo, la Supercopa 2026 reunió talento femenil Sub-14 y Sub-15 como culminación de un proceso destinado precisamente a proyectar jugadoras hacia clubes profesionales y Selecciones Nacionales.

También existe una categoría Sub-19 de Liga MX Femenil y mecanismos que permiten conectar futbolistas con equipos filiales de Liga TDP Femenil y programas del Sector Amateur.

Es decir, existe una ruta.
Eso es importante.
Pero tener una ruta no significa necesariamente que todas puedan llegar a ella.
Ahí comienza la conversación que me interesa.

EL TALENTO NO ENTIENDE DE CÓDIGOS POSTALES
Durante muchos años he estado cerca del fútbol amateur y hay algo que uno aprende rápidamente:
El talento aparece donde menos lo esperas.
No siempre está en la academia más importante.
No siempre pertenece al equipo campeón.
No siempre tiene el uniforme más bonito.
Y tampoco siempre puede pagar una visoría, un viaje o una estancia fuera de su ciudad.
Hay familias que recorren kilómetros cada fin de semana para que sus hijas puedan jugar.
Hay niñas que entrenan en campos modestos.
Hay entrenadores que trabajan prácticamente con lo que tienen.
Y entre todas ellas puede existir una futbolista con condiciones para llegar mucho más lejos.
El problema comienza cuando la oportunidad depende demasiado de estar en el lugar correcto, frente a la persona correcta y en el momento correcto.
Porque entonces ya no estamos seleccionando únicamente talento.
También estamos seleccionando posibilidades económicas, ubicación geográfica y acceso.
UNA VISORÍA NO ES SUFICIENTE
Las visorías son necesarias.
Pero tampoco debemos convertirlas en la respuesta para todo.
Una futbolista puede tener un mal día.
Puede ponerse nerviosa.
Puede jugar fuera de su posición.
Puede disponer apenas de unos minutos para demostrar aquello que lleva años desarrollando.
El talento verdadero necesita seguimiento.
Observar una jugadora una tarde puede revelar condiciones.
Observarla durante meses permite entender su evolución.
¿Cómo responde cuando pierde?
¿Cómo aprende?
¿Cómo toma decisiones?
¿Cómo compite frente a rivales superiores?
¿Cómo evoluciona físicamente?
¿Cómo entiende el juego?
Eso también forma parte de detectar talento.
Por eso necesitamos una red cada vez más profunda de entrenadores, visores, clubes, ligas y asociaciones capaces de compartir información y dar seguimiento a las jugadoras desde edades tempranas.
NO TODAS NACEN CERCA DE UN CLUB PROFESIONAL
Aquí encontramos otra desigualdad.
Una niña que vive cerca de una estructura de Liga MX Femenil tiene posibilidades diferentes a las de otra que vive a cientos de kilómetros.
No porque tenga más talento.
Porque tiene mayor acceso.
Y eso debería preocuparnos.
El fútbol femenil mexicano no puede darse el lujo de perder jugadoras simplemente porque nacieron lejos de un club profesional.
Especialmente cuando hablamos constantemente de construir una Selección Nacional capaz de competir contra las mejores del mundo.
Si queremos encontrar a las mejores futbolistas de México, tenemos que buscarlas en todo México.
Parece obvio.
Pero hacerlo requiere organización, inversión y continuidad.
EL FÚTBOL AMATEUR
TAMBIÉN ES PARTE DEL SISTEMA
A veces cometemos otro error.

Pensamos que el fútbol profesional y el amateur son dos mundos completamente separados.
No deberían serlo.
El fútbol amateur es una de las puertas de entrada más grandes que existen.
Ahí comienza una enorme cantidad de historias.
Por eso necesitamos fortalecer a quienes trabajan en esa primera línea.
Entrenadores capacitados para reconocer condiciones.
Competencias bien organizadas.
Registros.
Seguimiento.
Comunicación con estructuras profesionales.
Y, sobre todo, oportunidades reales para aquellas jugadoras que destaquen.
Una liga amateur no debería convertirse en un destino final para una niña con condiciones extraordinarias.
Debería poder convertirse en un puente.
DEL BARRIO A LA SELECCIÓN
Hace unos días hablábamos en esta misma columna sobre México y el camino rumbo al Mundial de Brasil 2027.
Decíamos que no debemos conformarnos.
Pues esta conversación comienza precisamente aquí.
No podemos exigir una gran Selección Nacional si primero no somos capaces de encontrar a nuestras mejores futbolistas.
La Selección Mayor es el último escalón.
Antes existen cientos de pequeños escalones.
La cancha del barrio.
La escuela.
La liga municipal.
El equipo amateur.
La asociación estatal.
Las fuerzas básicas.
La Liga MX Femenil.
Las selecciones juveniles.
Y finalmente la Selección Mayor.
Cuando alguno de esos escalones se rompe, una futbolista puede quedarse en el camino.
Y quizá nunca sepamos lo buena que pudo haber sido.
AHÍ ESTÁ NUESTRO VERDADERO RETO
México ha avanzado.
Sería injusto negarlo.
Tenemos una liga profesional.
Tenemos fuerzas básicas.
Tenemos procesos de detección.
Tenemos cada vez más niñas jugando.
Ahora debemos conseguir que esa estructura sea más profunda, más cercana y más accesible.
Porque el siguiente gran talento del fútbol mexicano quizá no esté entrenando hoy en las instalaciones de un club profesional.
Quizá esté jugando en una cancha de tierra.
Quizá su entrenador sea su maestro de educación física.
Quizá sus padres estén haciendo cuentas para saber si pueden pagar el próximo viaje.
Quizá nadie la haya visto todavía.
Y ésa es precisamente la futbolista que nuestro sistema debe ser capaz de encontrar.
No podemos esperar que todas las niñas lleguen hasta el fútbol profesional.
El fútbol profesional también tiene que aprender a llegar hasta ellas.
Porque México no necesita solamente producir más futbolistas.
Necesita asegurarse de que ninguna gran futbolista se pierda antes de que podamos descubrirla.
El talento existe.
Nuestra responsabilidad es encontrarlo.
Y esa, también, es La Otra Mitad de la Cancha.