
Por Yolanda Buitrón
CUATRO GOLES QUE NO PODEMOS ESCONDER
La derrota ante Jamaica deja una advertencia que México no puede ignorar antes de buscar su boleto mundialista.
Hay derrotas que duelen por el marcador y otras que preocupan por lo que revelan.
La caída de México por 4-3 frente a Jamaica pertenece a las segundas.
A pocas semanas de disputar su clasificación al Mundial Femenil de Brasil 2027, nuestra selección recibió cuatro goles en un encuentro que debía servir para evaluar su preparación.
El resultado, por sí solo, no determina el futuro del equipo, pero sí expone problemas que sería irresponsable minimizar.
México tiene futbolistas de calidad, una liga profesional que ha crecido considerablemente y una generación que dispone de oportunidades que hace una década parecían lejanas.
Sin embargo, ese desarrollo debe comenzar a reflejarse con mayor claridad en el rendimiento internacional.
El talento individual existe.
Lo que necesitamos comprobar es si contamos con un funcionamiento colectivo capaz de sostenerlo.
LA CAPACIDAD DE REACCIÓN NO SUSTITUYE AL ORDEN
México mostró recursos ofensivos y capacidad para mantenerse en la pelea.
Eso merece reconocerse.
Pero marcar tres goles no puede hacernos olvidar los cuatro recibidos.
Una selección que aspira a disputar una Copa Mundial necesita equilibrio.
Debe saber atacar, pero también defender sus ventajas, cerrar espacios y responder cuando el rival modifica las condiciones del encuentro.
Los errores defensivos no pueden analizarse únicamente desde la actuación de una jugadora.
Muchas veces son consecuencia de distancias mal calculadas entre líneas, coberturas tardías o decisiones colectivas que dejan expuesta a la última zona del equipo.
Por eso el análisis debe alcanzar también al cuerpo técnico.
La preparación de un partido implica anticipar las características del rival, identificar sus fortalezas y diseñar respuestas para neutralizarlas.
Jamaica ofreció una prueba importante por su velocidad, fortaleza física y capacidad para aprovechar los espacios.
La pregunta no es solamente por qué México recibió cuatro goles, sino qué debe modificar para evitar que situaciones similares se repitan cuando exista una clasificación en juego.
EL CRECIMIENTO DE LA LIGA TAMBIÉN DEBE REFLEJARSE EN LA SELECCIÓN
Desde 2017, la Liga MX Femenil ha transformado el panorama del fútbol mexicano.
Hoy existen mayores oportunidades de desarrollo, mejores condiciones de competencia y futbolistas con experiencia nacional e internacional.
Ese avance es innegable, pero también nos obliga a elevar nuestras expectativas.
Una liga no debe evaluarse exclusivamente por sus contrataciones, sus audiencias o la espectacularidad de sus finales.
Su capacidad para formar jugadoras preparadas para competir internacionalmente también forma parte de su responsabilidad deportiva.
Esto no significa que los resultados de la Selección dependan únicamente de los clubes.
Significa que el desarrollo de una estructura profesional debe traducirse, con el tiempo, en una base más sólida para los representativos nacionales.
Después de nueve años, tenemos elementos suficientes para exigir una selección que compita con mayor consistencia.
NOVIEMBRE SERÁ EL VERDADERO EXAMEN
El próximo 28 de noviembre México enfrentará a Haití en los cuartos de final del Campeonato Concacaf W.
Una victoria le otorgaría la clasificación directa al Mundial de Brasil 2027.
La importancia de ese encuentro obliga a mirar los amistosos de octubre con una perspectiva diferente.
No se trata únicamente de ganar para recuperar confianza.
Se trata de corregir errores, fortalecer mecanismos defensivos y encontrar soluciones antes de enfrentar un partido decisivo.
El segundo encuentro ante Jamaica representa una oportunidad inmediata para evaluar esa capacidad de respuesta.
Más allá del marcador, será importante observar si México consigue mayor equilibrio, si reduce los espacios que concede y si demuestra una mejor coordinación entre sus líneas.
Porque la preparación no se mide solamente por la cantidad de partidos disputados, sino por la capacidad de transformar sus enseñanzas en mejoras concretas.
EXIGIR TAMBIÉN ES RESPETAR
Durante muchos años, quienes hemos trabajado por el fútbol femenil hemos defendido la necesidad de abrir espacios, generar oportunidades y reconocer el talento de nuestras futbolistas.
Esa lucha continúa siendo necesaria.
Pero defender el crecimiento de esta disciplina no significa evitar la crítica deportiva.
Al contrario, una liga y una selección que aspiran a consolidarse merecen análisis rigurosos, responsabilidades claras y exigencias acordes con sus objetivos.
No necesitamos descalificar a las jugadoras para reconocer las deficiencias del equipo.
Tampoco necesitamos justificar cada resultado apelando al esfuerzo o al tiempo de preparación.
El esfuerzo merece respeto, pero el rendimiento requiere evaluación.
México todavía tiene margen para corregir.
Lo importante será aprovecharlo.
Los cuatro goles recibidos ante Jamaica no significan que el proyecto haya fracasado.
Son una advertencia sobre aspectos que necesitan atención inmediata.
Después de perderse las Copas Mundiales de 2019 y 2023, la selección tiene frente a sí una oportunidad que no debe desperdiciar.
El verdadero respaldo al fútbol femenil no consiste en ocultar sus errores, sino en exigir las condiciones necesarias para superarlos.
Y esa, también, es La Otra Mitad de la Cancha.