LA FAMILIA ES DE “RANCHO”, USAN RIFLE Y PISTOLA DE AIRE PARA CAZAR
Por E.G. de la Cerna
Una familia que habita en calles de la colonia 20 de Noviembre, en el municipio de Medellín de Bravo, vivieron momentos de angustia y prepotencia por parte de personal de la Fiscaliza General del Estado que llegaron una vivienda para ejecutar un cateo por una supuesta denuncia de venta de drogas.
Los detectives solo le aseguraron a una pareja de edad adulta, dos frascos con alcohol y marihuana para el dolor, dos pistolas de diablos y un rifle viejo.

Esto se dio la noche de este miércoles, cuando personal de la FGE, arribaron en un convoy con sus unidades oficiales y una de periciales, apoyados por elementos de la Guardia Nacional, Defensa y de la Policía Estatal a la calle 21 de Abril de la colonia 20 de Noviembre, en ese municipio.
Los Agentes llegaron a la casa del matrimonio formado por Yeimi R.C. y su esposo Joaquín M., chófer de personal de conocida empresa, a los cuales les indicaron que venían para catear la casa por una denuncia anónima de venta de drogas.
Ellos se extrañaron pues sostienen ser gente de bien, trabajadora y que no se meten con nadie.
No mostraron la orden de cateo, pero si entraron muy prepotentes, sin dejar salir a la pareja, sacando a su hija de 18 años de edad para la calle.

Revisaron la vivienda y localizaron dos pistolas de diablos y un rifle viejo, el cual se lo prestaban cuando cuidaba una propiedad privada.
El hombre afirmó que iba a cazar al monte de vez en cuando, pues lo hacía desde muy joven, ya que son gente de rancho, y por eso esas armas, pero jamás se ha dedicado a vender estupefacientes, pues son gente de bien y que trabajan.
Luego de revisar también aseguraron dos frascos con alcohol y marihuana.
La esposa dijo que ese remedio era para sus dolores de reuma y musculares para eso lo usaban.
Los agentes no fueron convencidos por las explicaciones y procedieron a detener a la pareja y llevársela en calidad de detenidos.

Acto que molestó a sus familiares e hijos, lanzando toda clase de improperios contra los detectives, pues no consideraban que había incurrido en un delito, tratando de impedir el aseguramiento, ya que ni la orden de cateo les mostraron.
Un hermano de la agraviada quiso entrar a ser testigo del operativo, pero lo echaron con amenazas de darle una paseada, por lo que se mantuvo afuera mientras cateaban.
Por su parte elementos de la Guardia Nacional, Defensa y de la Policía Estatal dieron cobertura perimetral, y acceso restringido a las calles durante el operativo, retirándose todos al finalizar las diligencias.