DAVID MANUEL MARTÍNEZ PÉREZ
Psicoterapeuta Clínico
Certificado en Hellinger Sciencia ®
SOLEDAD NEURÓTICA
“PERCIBIENDO EL OTRO LADO DE LA REALIDAD”
Hay una soledad que duele
No es la de estar sin gente es la de no saber quién eres cuando estás contigo mismo.
Este tipo de soledad no es un castigo, sino un momento inevitable en el camino interior.
Es cuando las distracciones desaparecen y ya no puedes esconderte en los demás.
Al principio incomoda.
Se siente como vacío, como desconexión.
Pero si no huyes, algo cambia.
En esa soledad, empiezas a escucharte..
A ver lo que antes evitabas.
A descubrir una presencia más profunda que siempre estuvo ahí.
La soledad deja de ser ausencia y se convierte en encuentro.
“La soledad no viene de no tener gente cerca, sino de no poder comunicar lo que es importante para uno”.
Hay una soledad que duele y otra que transforma..
“Quien mira hacia afuera sueña.
Quien mira hacia adentro, despierta”.
Y mirar hacia adentro, inevitablemente, implica estar solo.
Hoy evitamos la soledad a toda costa.
Llenamos cada espacio con ruido, con compañía constante, con distracciones.
Pero hay algo que no puede encontrarse en medio del bullicio: el encuentro con uno mismo.
La soledad funcional no es aislamiento vacío, es una soledad habitada.
En ese espacio, comienzan a aparecer las voces del alma, las imágenes, los símbolos, las verdades incómodas y también, poco a poco, una nueva forma de estar en el mundo.
Porque solo cuando te quedas contigo sin escapar, descubres quién eres cuando no estás actuando para nadie.
La soledad que transforma tiene estas características:
-No es huida del mundo, sino regreso al centro.
-No es rechazo de los otros, sino encuentro contigo.
-No es vacío, es profundidad.
Muchos temen estar solos porque en ese silencio aparecen preguntas que no pueden evitarse:
¿Estoy viviendo mi vida o la que se espera de mí?
¿Qué parte de mí he ignorado durante años?
¿Qué siento realmente cuando no hay distracción?
Y en esa soledad encontrarás algo más grande que el miedo:
La voz del corazón y de tu alma.
Tal vez no necesitas llenar todos los espacios.
Tal vez necesitas habitar uno en silencio.
¿Sabes estar contigo… sin huir?
“La peor soledad no es estar solo, sin alguien más, la peor soledad es cuando no puedes estar, ni estas contigo mismo”
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DEUDOR ENERGÉTICO
Hay personas que constantemente piden o tienen en su mente que los servicios tienen que ser gratuitos, porque eres su amigo, familia, etc.
Estas personas que reciben la energía gratuita y no dan nada a cambio quedarán en deuda, están generándose deuda kármica.
Creen que salen beneficiadas por obtener el servicio gratuito pero no están aplicando la ley universal en donde debes dar para recibir.
Y a la vez la persona que te hizo ese favor quedará en déficit.
La persona que recibió gratis se convierte en deudora del universo sin saberlo, y empezará a deber en el plano energético.
Puede pasar que esta persona atraiga a su vida diversas situaciones en donde de alguna manera devolverá el pago y restablecerá el orden natural de dar y recibir.
Aparecerán varios gastos en su vida, gastos que no estaban previstos.
Puede que tenga que pagar una multa, o se le romperán cosas como el auto, electrodomésticos o accidentes diversos que le costará dinero arreglar o le robarán algo o perderá dinero de alguna manera.
El universo se cobrará esa deuda que no quiso pagar y obtuvo gratis para volver a establecer el equilibrio.
La persona que no cobra por su trabajo, empezará a atraer situaciones en las que nadie le devuelve energía por sus servicios.
El Universo tiene sus normas.
Si puedes pagar un producto, hazlo.
Si no puedes pagarlo con dinero busca otra forma de hacerlo, de esta manera estarás cerrando la energía.
Muchas veces dices “el dinero como ingresa se me va en gastos que no esperaba, termino pagando más de la cuenta, no sé que pasa”, pues lo que pasa es que eres un deudor energético y el universo tratará de volver a encontrar su equilibrio.
“Nadie te invita a comer gratis”
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CANSANCIO DEL ALMA
A veces el cansancio no está en el cuerpo ni en la mente.
Puedes dormir, descansar, intentar distraerte y aun así sentir una fatiga más profunda.
Muchas personas describen ese estado diciendo: “siento el alma cansada”.
Ese cansancio suele aparecer cuando la vida que estamos viviendo se ha alejado demasiado de lo que somos por dentro.
No siempre es falta de descanso físico; muchas veces es una acumulación de emociones, responsabilidades, silencios, renuncias o esfuerzos prolongados por sostener situaciones que ya no nutren el corazón.
El alma se cansa cuando lleva mucho tiempo adaptándose, sosteniendo, comprendiendo o esperando cambios que no llegan.
Es una forma en que la psique nos dice que algo necesita ser escuchado.
En esos momentos no siempre ayuda “hacer más cosas”.
A veces lo que el alma necesita es espacio, silencio y verdad.
Preguntarse con honestidad:
¿qué parte de mí he estado ignorando?
¿qué necesidad profunda no está siendo atendida?
¿qué peso llevo que ya no me corresponde?
Este tipo de cansancio también puede aparecer después de largos procesos emocionales: duelos, crisis, cuidar a otros, atravesar conflictos o cambios importantes.
Es como si la psique pidiera un tiempo de integración.
Curiosamente, cuando el alma está cansada, lo que sigue no suele ser lucha sino reorientación.
No siempre significa abandonar todo, pero sí empezar a vivir con más coherencia con lo que realmente somos.
A veces el alma no está pidiendo que hagas más.
Está pidiendo que vuelvas a ti.
Y ese regreso suele comenzar con algo muy simple: detenerse, escuchar y permitir que lo esencial vuelva a tener espacio.
“Ahora comprendo que el tiempo ni olvida, ni borra nada, transforma todo, no porque no haya importado, sino porque aprendí a vivir sin aquello que creíste indispensable”.
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