*Sancionados en PEMEX
*Deliberadamente ocultaron la información
Por Noemí Valdez
Reportera de Notiver
La reciente destitución e investigación de tres funcionarios de nivel medio de de Petróleos Mexicanos (Pemex) tras el desastre ambiental en el Golfo de México se trata de “chivos expiatorios”.
Lo anterior declaró el experto en temas energéticos, Gonzalo Monroy quien dijo que la explicación que dieron las autoridades resulta "risible" frente a la contundente evidencia técnica que apunta a una falla estructural profunda en la infraestructura de la paraestatal.
Monroy advirtió que la responsabilidad directa señalada contra Saúl Andrés Orueta Álvarez, titular de Seguridad y Salud; David Gustavo González, de Control Marino; y José de Jesús Chávez Vázquez, encargado de Derrames, constituye una estrategia de contención política para desviar la atención de los problemas sistémicos.
El experto enfatizó que la empresa cuenta con sistemas automatizados capaces de detectar caídas de presión de forma inmediata, los cuales notifican automáticamente a la Secretaría de Marina y a las autoridades ambientales, lo que hace injustificable la falta de acción oportuna.
La gravedad del caso se intensifica al confirmarse que Pemex tuvo conocimiento del derrame desde el primer día gracias a sus contratos de monitoreo satelital, optando deliberadamente por ocultar la información.
Actualmente, las cifras confirman una tragedia que ya trasciende fronteras: se han recolectado 915 toneladas de residuos de crudo en playas mexicanas, y la mancha de hidrocarburo alcanzó la Playa Bagdad, en Tamaulipas, situándose prácticamente en la línea fronteriza con Brownsville, Texas.
Esta crisis ha dejado en evidencia, además, una preocupante ruptura en la comunicación entre la Dirección de Pemex, la Secretaría de Energía y la Secretaría de Medio Ambiente.
Para los especialistas, el desastre en la Sonda de Campeche es solo un síntoma de una infraestructura que "literalmente se está cayendo a pedazos".
Este colapso se suma a una cadena de incidentes recientes, incluyendo incendios en la refinería de Dos Bocas, fallas recurrentes en la planta de Tula y nuevos derrames reportados cerca de Minatitlán.
Monroy subrayó la urgencia de abandonar las tácticas de encubrimiento y exigió que Pemex transparente sus necesidades reales de mantenimiento ante el Congreso de la Unión.
Según el analista, la empresa debe dejar de "echar el problema debajo de la alfombra" y gestionar los recursos necesarios para intervenir ductos terrestres y plantas criogénicas en zonas críticas como Burgos y Ciudad Pemex, antes de que el deterioro sistémico genere una tragedia de mayores proporciones.