Por Rodrigo Barranco Déctor/NOTIVER
El Río Jamapa registró un cambio radical en su coloración habitual al presentar un tono marrón denso, conocido localmente como "color chocolate", en el punto exacto donde confluye con el Golfo de México.
El fenómeno visual, reportado por habitantes y pescadores de la zona conurbada desde las primeras horas de ayer, se concentra en las inmediaciones del Foro Boca y los puentes vehiculares que conectan este municipio con Alvarado.
A pesar del aspecto impactante que ofrece el agua turbia al chocar directamente con las olas del mar limpio, las autoridades de Protección Civil locales confirmaron que no se perciben olores fétidos ni rastros de mortandad de especies marinas, lo que descarta de manera preliminar un evento de contaminación química masiva o descarga de aguas residuales extraordinarias en este punto de la costa veracruzana.
El origen de esta turbidez se localiza en la parte alta y media de la cuenca hidrológica, la cual nace a unos 5 mil metros sobre el nivel del mar en el glaciar del Pico de Orizaba y recorre una longitud total de 368 kilómetros hasta su desembocadura.
Las intensas lluvias registradas durante los últimos días en las regiones montañosas provocaron un lavado natural de los suelos calcáreos y arcillosos, lo que generó un volumen masivo de escurrimientos cargados de lodo, limo y fragmentos de vegetación.
Este caudal, al avanzar con velocidad hacia la llanura costera, arrastra miles de toneladas de sedimentos suspendidos que finalmente son depositados en la barra de Boca del Río, creando una delimitación lineal muy marcada entre el agua dulce cargada de tierra y el agua salada del océano.
Para evaluar el impacto ecológico real, las autoridades ambientales estatales han programado una serie de monitoreos de calidad del agua en la zona metropolitana con el fin de verificar los niveles de oxígeno disuelto y asegurar que el fenómeno se mantenga estrictamente dentro de los parámetros de un proceso natural de transición meteorológica.
Por su parte, el sector pesquero local, integrado por más de 250 pescadores que operan diariamente en este cuerpo de agua, se mantiene en alerta preventiva ante el posible arrastre de palizada pesada y troncos sumergidos que viajan desde los municipios de Medellín y Jamapa.