*Pide la Arquidiócesis de Xalapa
*Urge crear alternativas reales, económicas y políticas
Por Noemí Valdez
Reportera de Notiver
Generar condiciones que propicien alternativas políticas, económicas y culturales verdaderas a favor de las personas en situación de pobreza y opresión en México y Veracruz es un imperativo social y moral, aseveró la Arquidiócesis de Xalapa a través de su comunicado dominical.
El vocero de la arquidiócesis, Juan Beristain de los Santos, enfatizó que la fe católica no puede desvincularse de los problemas sociales que afectan a la comunidad.
En ese sentido, señaló que la dimensión social de la fe debe manifestarse activamente en la búsqueda del progreso verdadero, salvaguardando la libertad y la dignidad humana contra todo aquello que busque menoscabarla.
“Esta dimensión social de la fe debe buscar el progreso verdadero y evitar lo que daña a la libertad y la dignidad humana; debe propiciar y crear condiciones que posibiliten alternativas políticas reales, económicas y culturales a favor de los pobres y oprimidos de México y Veracruz”.
Bajo el título "Los poderes del mal no prevalecerán sobre la Iglesia y la sociedad", el comunicado aborda el pasaje del Evangelio de San Mateo sobre la misión encomendada a San Pedro, destacando que el compromiso cristiano implica hacer visible la justicia y la solidaridad en la vida pública.
Asimismo, el documento cita la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II para recordar que la salvación y el bienestar no se construyen de forma individual ni aislada, sino como un pueblo unido.
Finalmente, la Iglesia local hizo un llamado a cada ciudadano y persona bautizada a asumirse como un promotor activo de una sociedad libre, personalista y solidaria.
Tambié n subrayó que nadie debe ser considerado "súbdito" de nada ni de nadie, por lo que es necesario impulsar un proceso de civilización que garantice que los beneficios sociales alcancen a toda la población sin distinción.
“La participación espiritual de la fuerza, autoridad y poder de Cristo a Pedro debe conducir a cada cristiano y ciudadano a reconocer la grandeza de su dignidad dentro de la Iglesia y la sociedad. Nadie es súbdito de alguien o de algo. Con esta participación de Cristo a Pedro todo bautizado y ciudadano debe saberse y sentirse un verdadero promotor activo de una sociedad personalista, libre, solidaria que impulsa el proceso de civilización para que todos gocen de los beneficios sociales” concluyó.