*Aumenta el número de prebísteros en la Diócesis de Veracruz
AVC/José Juan García
Foto Joel Soreiano
El obispo Carlos Briseño Arch ordenó a dos diáconos con el orden sacerdotal, por lo que se incrementó el número de los presbíteros de la diócesis de Veracruz.
La misa de la ordenación sacerdotal se celebró en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción a las 11 de la mañana de este jueves y fue presidida por Briseño Arch, quien advirtió a los jóvenes Jesús Vázquez Lagunes y a Antonio Alvarado Beristain que su ministerio sacerdotal se puede convertir en una carga pesada y que la calidad pastoral se puede enfriar si sus corazones no están unidos a Cristo.
“Cuando el sacerdote vive en amistad profunda con el Señor, Cristo ilumina sus pensamientos, purifica sus afectos, sostiene sus palabras, transforma sus gestos”, recomendó a los dos diáconos antes de la ordenación sacerdotal.
Como parte del rito del orden de los presbíteros, los aspirantes fueron interrogados por el obispo antes de asumir el compromiso de entrega al pueblo de Dios y manifestaron su voluntad de cumplir con su ministerio según el deseo de Cristo y de la Iglesia.
De igual forma, como parte del rito, los jóvenes manifestaron su compromiso de obediencia al obispo.
De ahí, Jesús y Antonio se postraron frente al altar como signo de humildad y pequeñez del hombre ante Dios y pidieron la fuerza y protección de Dios para ejercer el ministerio sacerdotal.
El obispo Carlos Briseño Arch, el obispo emérito Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, los sacerdotes y los fieles presentes cantaron la Letanía de los Santos.
Posteriormente, Briseño Arch Briseño Arch impuso sus manos sobre las cabezas de los diáconos Jesús Vázquez Lagunes y a Antonio Alvarado Beristain para transmitirles el orden sagrado y consagrarlos.
También los concelebrantes impusieron sus manos a los elegidos como un signo de la participación del mismo espíritu que los hace miembros de un único presbiterio con el obispo como cabeza.
De igual forma, el prelado ungió las palmas de las manos de Jesús y Antonio con el Santo Crisma, lo cual simbolizó su consagración especial para santificar al pueblo y ofrecer el sacrificio a Dios.
Una vez consagrados, Jesús y Antonio se retiraron las ropas que los distinguían como diáconos y se colocaron las ropas sacerdotales.
Al concluir el rito, el obispo presentó a los dos nuevos sacerdotes a los presentes.
En entrevista, Carlos Briseño Arch resaltó que los jóvenes se ordenaron sacerdotes tras años de preparación y de discernimiento en los seminarios menor y mayor.
“Es un día de alegría para toda la diócesis con la ordenación de dos nuevos sacerdotes, si alguien cree en los milagros, aquí cada uno de ellos es un milagro de Dios porque representan a Cristo que se hace presente a través de un ser humano, se configuran a Cristo para servir y hacerla a veces de Cristo al confesar, al perdonar los pecados, al celebrar la misa, al ungir a los enfermos”, remató.