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¡MICROPLÁSTICOS EN MONOS AULLADORES!

Los microplásticos han dejado de ser un problema exclusivo de los océanos y las grandes urbes. Un alarmante estudio ha revelado que incluso los monos aulladores, una especie que pasa prácticamente...

¡MICROPLÁSTICOS EN MONOS AULLADORES!

*Analizan científicos ejemplares en Los Tuxtlas

Por Noemí Valdez
Reportera de Notiver

Los microplásticos han dejado de ser un problema exclusivo de los océanos y las grandes urbes.

Un alarmante estudio ha revelado que incluso los monos aulladores, una especie que pasa prácticamente toda su vida en las copas de los árboles, ya tienen estas partículas en su organismo.

El hallazgo, realizado en la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, resulta especialmente grave debido a que se trata de una especie en peligro de extinción.

Además, el caso demuestra que la contaminación plástica es capaz de infiltrarse en ecosistemas que, en apariencia, permanecen alejados de la actividad humana directa.

De acuerdo con investigadores del Instituto de Ecología (INECOL) y de la Universidad Autónoma de Campeche analizaron muestras fecales de los primates que habitan en esta área protegida.

Los resultados fueron contundentes, ya que más del 90% de las muestras analizadas contenían microplásticos.

La presencia de estas partículas fue confirmada mediante espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FTIR), una técnica de alta precisión utilizada para identificar la composición química de los materiales.

Los científicos destacaron que este representa el primer registro metodológicamente robusto de microplásticos en un primate amenazado de América.

El descubrimiento tomó por sorpresa al propio equipo de especialistas, ya que se esperaba que una especie arborícola, con una dieta basada casi exclusivamente en hojas y frutos, tuviera una exposición muchísimo menor a este tipo de contaminantes ambientales en comparación con otros animales.

Tras confirmar el hallazgo, la principal interrogante de los expertos fue determinar cómo llegaron estas partículas hasta animales que rara vez tienen contacto con el suelo.

La hipótesis central del equipo es la deposición atmosférica.

Según explicó la investigadora María Fernanda Álvarez, las corrientes de viento pueden transportar microplásticos a lo largo de grandes distancias, provocando que finalmente se depositen sobre la vegetación que los monos consumen y dando pie a una ingesta accidental.

Sin embargo, los investigadores también consideran otras vías de exposición alternativas dentro del bosque.

Entre ellas destaca la inhalación directa de partículas plásticas suspendidas en el aire, así como el acicalamiento entre los individuos, un comportamiento social muy común mediante el cual los monos limpian el pelaje de otros miembros del grupo e ingieren los residuos atrapados en él.

Finalmente, el estudio identificó al polietileno (PE) como el material más frecuente en las muestras, aunque también se encontraron residuos asociados con botellas de PET dispersos en distintos puntos de la reserva, lo que apunta a múltiples fuentes de contaminación.

Los investigadores plantean que el origen de estos residuos podría encontrarse en las comunidades que rodean la zona protegida, donde el aumento del consumo de productos envasados y prácticas como la quema de basura favorecen que los plásticos se fragmenten, viajen por el aire y se dispersen por todo el ecosistema.