(AVC) A punto de finalizar la construcción y que inicie la puesta en marcha de la planta cervecera estadounidense Constellation Brands, compañías veracruzanas subcontratadas depositaron maquinaria para la edificación de la obra lo que ha despertado un posible hecho de corrupción, pues ahora para recuperarla hay que pagar sobornos que van desde los 100 mil pesos.
De esa probable extorsión, versiones de los afectados señalan al Jefe de Proyectos de Constellation Brands, Carlos Alberto Ulloa, y a Christian Fernando, quienes habrían solicitado dinero por separado a distintas empresas.
Una de estas empresas veracruzanas, en el intento por recuperar su maquinaria recurrió a los representantes de obra de la empresa, quienes sabiendo que la maquinaria que se encuentra atrapada dentro de las instalaciones de la planta es propiedad de esos contratistas externos, les pidieron "para el refresco", ó "para alivianarnos con algo", pero fijaron un monto que va desde los 100 mil pesos de "moche".
De ello consta en la primera transferencia que hicieron el 3 de junio de 2026 desde la cuenta Banamex con terminación *475, hacia la tarjeta de débito Coppel a nombre de Aracely Pérez, quedando registrada con el número de referencia 0306260.
La promesa de inversión empleo y desarrollo que salió desde Estados Unidos para Veracruz con la edificación de la planta cervecera Constellation Brands, se ha convertido en una pesadilla para trabajadores, empresas veracruzanas y para la comunidad de Vargas en el municipio de Veracruz, con la contaminación del arroyo Paso Lugo, del que la empresa norteamericana se surtirá del gran recurso hídrico local, del que también viven decenas de familias de pescadores que han constatado y presenciado la mortandad de peces por la invasión de productos químicos que salieron desde la planta.
No obstante, los adeudos que Constellation Brands tiene con empresas y trabajadores veracruzanos a los que prometió respetar, ahora las empresas tienen que rogar para que les regresen su maquinaria que está atrapada dentro de la planta y al parecer la única salida es pagar para obtener su liberación.
Es decir, "si no hay para el refresco, no sale la maquinaria"; Pero ese refresco o ese aliviane alcanza los 100 mil pesos.
De eso consta en los diálogos conocidos por capturas de pantalla, de un empresario que justificadamente se sintió extorsionado con esa situación.