Por Rodrigo Barranco Déctor/NOTIVER
El complejo recreativo Aquatico Inbursa, considerado uno de los parques acuáticos más grandes de la región costera, suspendió sus operaciones de manera repentina, generando desconcierto y una ola de protestas entre visitantes locales y foráneos.
El establecimiento, ubicado en el fraccionamiento Nuevo Veracruz, interrumpió el acceso a sus instalaciones sin emitir avisos previos en sus plataformas digitales o taquillas físicas.
La falta de información oficial por parte de la administración ha dejado a decenas de usuarios en la incertidumbre sobre si se trata de un paro técnico provisional por labores de mantenimiento o de una clausura definitiva de sus operaciones comerciales, acentuando las quejas de quienes ya contaban con accesos pagados.
La crisis operativa trascendió este fin de semana cuando familias procedentes de diversos estados del país arribaron al recinto con pases previamente adquiridos en línea y se encontraron con los accesos principales totalmente denegados.
De acuerdo con reportes ciudadanos recolectados en la zona conurbada, el personal del parque ha manejado de forma extraoficial la versión de una supuesta remodelación general de sus estructuras y toboganes extremos.
Sin embargo, la persistencia del sistema de cobro en su portal digital, que continúa procesando la venta de boletos sin restricciones ni alertas de inactividad, ha provocado acusaciones públicas de fraude y demandas de reembolso inmediato que no han recibido respuesta institucional alguna por parte de los operadores del sitio.
Inaugurado formalmente en julio de 2016, Aquatico Inbursa nació como un ambicioso proyecto de entretenimiento metropolitano respaldado por Grupo Carso, proyectado inicialmente para albergar hasta diez mil visitantes diarios gracias a una extensión territorial de más de 120 mil metros cuadrados.
El parque cobró notoriedad nacional por su infraestructura de vanguardia, la cual integraba albercas de olas artificiales, atracciones familiares galardonadas a nivel internacional como el tobogán "Boomerango", y un extenso circuito fluvial catalogado como Río Tropical.
Su llegada al fraccionamiento Nuevo Veracruz supuso un importante motor de derrama económica para el sector turístico de la zona hotelera y del aeropuerto, posicionándo como un punto de referencia para el turismo estival veracruzano.
A pesar de su éxito comercial, la trayectoria del balneario ha estado marcada por la controversia normativa desde sus inicios, acumulando antecedentes de fricción con dependencias gubernamentales.
Apenas unas semanas antes de su apertura original en el verano de 2016, la Procuraduría Estatal de Protección del Medio Ambiente de Veracruz ejecutó una orden de clausura parcial debido a la falta de entrega oportuna de análisis técnicos y planos complementarios de su planta de tratamiento de aguas residuales.
Aunque en aquella ocasión los sellos fueron retirados de forma expedita tras subsanarse las omisiones administrativas, el actual cese de operaciones aviva los cuestionamientos sobre el estado financiero y legal del complejo.