CRONIQUITA DEL DERRAME
*Ocho días después
*Jura el director de PEMEX que no le reportaron nada
Por Noemí Valdez
Reportera de Notiver
El derrame de petróleo que se manifestó como una mancha de magnitudes considerables en el Golfo de México el pasado 6 de febrero tuvo su origen en una fuga en un oleoducto de 36 pulgadas, localizado en la zona de plataformas del complejo petroquímico Abkatún.

De acuerdo con Víctor Rodríguez Padilla, director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), el análisis de imágenes satelitales sobre el movimiento de embarcaciones permitió detectar irregularidades críticas que no fueron reportadas en su momento por las áreas operativas.

Dijo que a través del cruce de información y la revisión de bitácoras, se confirmó una pérdida de integridad mecánica en la infraestructura, así como la reparación de un oleoducto “cuyas actividades se ocultaron tanto a la Dirección General como a los altos mandos de la institución”.
Esta fuga de hidrocarburos fue negada sistemáticamente por los responsables de operación, incluso durante el mes de marzo, cuando comenzaron a registrarse los primeros arribos de crudo a las costas del Golfo de México.
La investigación técnica reveló una coincidencia exacta entre el sitio donde se perdió la integridad del ducto y el punto identificado por científicos como el origen de la estela de aceite visible desde el espacio.
Entre las anomalías detectadas destaca el ocultamiento de al menos 350 metros cúbicos de agua oleosa recuperada en barreras de contención, además de una evidente contradicción logística: mientras las áreas operativas reportaban un simple “lagrimeo”, en la zona se desplegaron 11 barcos para las tareas de contención, recuperación y dispersión del hidrocarburo.

Uno de los puntos más graves señalados en el informe es la decisión de no cortar el flujo de crudo en su totalidad, lo que impidió limitar la magnitud del desastre.
El cierre de la válvula principal se realizó finalmente el 14 de febrero, ocho días después de haberse detectado la fuga inicialmente.
Paradójicamente, desde el primer día del incidente, la Subdirección de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental ya había solicitado al Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) realizar simulaciones numéricas sobre la dispersión del petróleo y su inminente llegada a las playas.
Por su parte, Rosaura Ruiz Gutiérrez, secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, informó que un grupo científico interinstitucional analizó más de 70 imágenes satelitales, datos de sobrevuelos y modelos de deriva.
Los resultados confirman que el derrame ocurrido en febrero en la zona Abkatún-Cantarell fue posteriormente dispersado y transformado por la dinámica marina, dejando una evidencia irrefutable del impacto ambiental en la región.