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¡UNA SOLA NACIONALIDAD PARA REPRESENTAR A MÉXICO!

Eso no demuestra automáticamente una doble lealtad, pero sí abre preguntas cuando se ejerce poder público. ‘Tener dos nacionalidades es una realidad para millones de mexicanos y no significa...

¡UNA SOLA NACIONALIDAD PARA REPRESENTAR A MÉXICO!

*La nacionalidad no es solamente un pasaporte.

CIUDAD DE MEXICO.- Representa un vínculo jurídico con un Estado y puede implicar derechos y obligaciones frente a otro país.

Eso no demuestra automáticamente una doble lealtad, pero sí abre preguntas cuando se ejerce poder público.

‘Tener dos nacionalidades es una realidad para millones de mexicanos y no significa, por sí misma, falta de identidad o compromiso.

Pero cuando una persona ocupa un cargo desde el cual participa en decisiones que comprometen al Estado, el tema adquiere otra dimensión.

Diputados del PAN pidieron que senadores señalados como ciudadanos estadounidenses renuncien a esa nacionalidad antes de votar una reforma que plantea restricciones a la doble ciudadanía para determinados cargos públicos.

También argumentaron que existiría un posible conflicto de interés.

La discusión ocurre alrededor de legisladores como Javier Corral, Jasmine Bugarin, Cecilia Guadiana y Ricardo Sheffield, señalados por los panistas como ciudadanos estadounidenses.

Los diputados anunciaron incluso posibles denuncias ante autoridades de Estados Unidos.

Más allá de nombres y partidos, existe una discusión de fondo.

Un legislador participa en decisiones sobre seguridad, presupuesto, política exterior, tratados y leyes que afectan directamente los intereses nacionales.

La nacionalidad no es solamente un pasaporte.

Representa un vínculo jurídico con un Estado y puede implicar derechos y obligaciones frente a otro país.

Eso no demuestra automáticamente una doble lealtad, pero sí abre preguntas cuando se ejerce poder público.

La soberanía exige que determinadas decisiones se adopten pensando exclusivamente en los intereses de México.

Por ello resulta razonable debatir si algunos cargos de alta responsabilidad deberían reservarse a ciudadanos únicamente mexicanos.

El reto está en no convertir esa exigencia en discriminación contra millones de binacionales.

La discusión debe establecer con claridad qué responsabilidades justifican la nacionalidad exclusiva y cuáles no.

Ahí está el verdadero debate entre representación, derechos políticos y soberanía.