CIUDAD DE MÉXICO (Agencias).- Tras seis años y medio de omisiones, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) entregó a la familia de Verónica Soto Hernández, víctima de feminicidio, el título post mortem; un acto de justicia simbólico frente a la impunidad que rodea el caso, por el que ningún sospechoso ha sido detenido.
Verónica Soto Hernández fue asesinada el 1 de noviembre del 2019, el mismo año en el que terminó su carrera de enfermera y cuando aún realizaba su servicio social en el Hospital Militar de Especialidades de la Mujer y Neonatología.
Ese era el único requisito que le faltaba para titularse, y fue la razón por la que, durante más de seis años, la universidad se negó a entregarle el título a su madre.
Tras realizar varias protestas en Ciudad Universitaria, entregar una solicitud formal en Rectoría y sostener múltiples reuniones con funcionarios, su madre, Andrea Soto Hernández, finalmente logró que la máxima casa de estudios le otorgará el título en una ceremonia realizada en la Facultad de Enfermería y Obstetricia (FENO), el pasado viernes 29 de mayo.
“El título significa y dignifica lo que logró mi hija en su corta vida. No es un documento, es una fracción de la justicia que nos merecemos. Es parte de la memoria y la reparación por el sólo hecho de ser una integrante de la comunidad universitaria”, expresó Andrea Soto Hernández durante la ceremonia, en la que pidió recordar a Verónica por su vida y no por su muerte.
Ante el contexto de violencia extrema que atraviesan las mujeres en México y la profunda crisis de impunidad, datos del Censo de Procuración de Justicia 2025 revelaron que más del 85% de los casos de feminicidio no se resuelven.
Bajo esta óptica, los actos de justicia restaurativa y las acciones de apoyo directo a las víctimas desde instituciones educativas adquieren una mayor importancia.
“Lamentablemente en este país, nuestro Mexico, no existe la justicia pronta y expedita como lo establecen las leyes. Desde el primer momento en que te presentas ante una autoridad te revictimizan, te presentan como si fueras la culpable; no solo nos violentan, sino que no hacen las investigaciones para dar con los responsables”, afirmó Andrea Soto.
En este sentido, consideró que debe existir un cambio y apertura para las necesidades de la sociedad y “las instituciones no pueden seguir apegándose a leyes que no protegen a la población”.
Homenaje a Verónica Soto Hernández
Durante la ceremonia, la UNAM reconoció a Verónica como una alumna de excelencia académica, quien terminó su licenciatura con promedio de 9.6.
La directora de la FENO, Rosa Amarilis Zárate Grajales, expresó que la entrega del título es un “acto de justicia, de amor y de memoria eterna”.
Y compartió que en el patio se pintará un mural en su honor, bajo el título “Vocación por la vida”.
“Gracias por tu ejemplo, por tu entrega y por recordarnos que la verdadera inmortalidad se alcanza cuando uno se da a los demás sin reservas”, expresó Zárate Grajales.
Asimismo, su exprofesor, Mario Calderón Santos, recordó su sonrisa contagiosa, su bondad infinita, y sus ganas por aprender “como un legado que perdurará en nuestras vidas”.
La joven estudió en la Escuela Nacional Preparatoria 6 “Antonio Caso”, había recorrido un largo camino para convertirse en enfermera y soñaba con ayudar a las madres y bebés recién nacidos.
“Estudiar en la UNAM fue uno de sus propósitos, el puente que la llevaría a ser y hacer lo que le apasionaba”, compartió su madre.
En el evento también habló su prima Rosa María Soto Betanzos, quien leyó un escrito de su compañera Karla Vázquez Mora, que no pudo acudir a la ceremonia.
“Hoy recordamos a Vero, mi amiga, mi confidente. Tuve el privilegio de llamarla mi mejor amiga en la universidad. Y aunque su vida fue arrebatada, no borra la huella que dejó en quienes la amamos”, expresó. La ceremonio concluyó con un minuto de aplausos para Verónica.