*Al investigar un presunto desvío de 40 millones de pesos, autoridades federales aseguraron 4 millones 30 mil 650 pesos en efectivo en la oficina de un Capitán.
CIUDAD DE MÉXICO.- Al investigar un presunto desvío de 40 millones de pesos, autoridades federales aseguraron 4 millones 30 mil 650 pesos en efectivo en la oficina de un Capitán, en la sede central de la Secretaría de Marina en la Ciudad de México.
El 9 de septiembre de 2024 la Fiscalía General de la República encontró mil 819 billetes de mil pesos, 4 mil 414 billetes de 500, 13 de 200, 20 de 100 y uno de 50 pesos, dentro de una bolsa de nylon roja, una mochila negra y un sobre amarillo, en la oficina del Capitán Germán Díaz Olivier, que había sido Jefe de Control Presupuestario de la Armada.
El espacio en que despachaba el Capitán se localiza en el piso 2 del edificio “C” de la Armada de México, en la Colonia Los Cipreses, Coyoacán, de acuerdo con la imputación por la que el pasado miércoles Díaz Olivier y otros tres marinos fueron procesados.
No existe antecedente de un aseguramiento millonario, como parte de una investigación ministerial, en el interior de las instalaciones de la Marina.
El ingreso de fiscales, peritos y agentes de la Policía Federal Ministerial de la FGR respondía a una inspección que era parte de una carpeta de investigación iniciada el 16 de agosto anterior, con base en una denuncia penal de la Armada.
La querella presentada por la Capitán de Navío en Justicia Naval Alejandra Ortiz Soria acusa que, tras una revisión de los sistemas presupuestarios internos y hacendarios, detectaron un posible desvío de 40 millones 746 mil 71.76 pesos.
Los recursos supuestamente se habían empleado para pagar insumos y servicios médicos, sin embargo, éstos nunca fueron entregados a la institución castrense.
Los contratos aparentemente simulados iban desde la adquisición de pruebas rápidas de VIH e inmuno hematológicas, mantenimiento de equipo de Rayos X y unidades de anestesia y tomógrafos, hasta equipo de ventilación mecánica y medicamentos.
El Capitán Jorge Alberto Hernández Tovar, subdirector de Erogaciones Centrales, declaró a la FGR que el 25 de junio de 2024 Díaz Olivier lo abordó para ofrecerle un millón de pesos a cambio de que le ayudara a “cuadrar” 14 cuentas por liquidar certificadas.
“No, jefe, así como me dijo que eran sus asuntos, no me meta, soy contador, no mago… no me meta en sus chingaderas”, le respondió.
Durante la audiencia inicial de la semana pasada, Díaz Olivier tomó la palabra y rechazó ser el propietario del numerario.
En su relatoría, el Capitán dijo que el 1 de julio de 2024 fue llamado a la oficina del Contralmirante Manuel Cervantes Acuña, entonces Director Adjunto de Administración de la Semar, donde lo esperaban 10 marinos de su área y 5 agentes de la Unidad de Inteligencia Naval (UIN).
Cervantes ya le había informado a Díaz Olivier de las irregularidades y cuatro días antes le había entregado un oficio para que las subsanara y reintegrara los 40 millones faltantes.
Durante la reunión, los elementos de la UIN le pidieron el celular y, como no tenía chip, salieron y lo acompañaron a un baño donde el Capitán dijo que lo había dejado.
En el camino le empezaron a preguntar en dónde estaba el dinero.
Después de encontrar el chip, Díaz Olivier dijo que los agentes de inteligencia naval lo condujeron a su oficina.
“Patearon la puerta y me dijeron ‘no se haga pendejo’, me aventó uno de ellos y me preguntó ‘¿dónde está el dinero? ¿dónde está el dinero?’ ‘¿cuál dinero?’, les dije. Yo tenía un sobre con 60 mil pesos en un cajón, pero no llevaba llaves del cajón”, declaró ante el juez.
“Uno me agarró del brazo y otro ve un buró y sacó una bolsa color rojo transparente con fajos de dinero. ‘¿Cuánto es?’, preguntó.
Yo espantado, nervioso, recuerdo que en ese momento ellos sacaron los fajos y los volvieron a guardar”.
Poco después lo llevaron a las oficinas de la UIN en el tercer piso del mismo edificio, donde fue sometido a un interrogatorio y respondió que el único dinero que reconocía como suyo era el del sobre amarillo.
“Vamos a tu carro”, le dijo un agente de inteligencia, quien lo llevó a la planta baja y lo dejó en la recepción del edificio.
Uno de ellos caminó al estacionamiento, abrió la cajuela del carro de Díaz Olivier y sacó una bolsa con fajos de billetes, según el testimonio del imputado.
“Ese dinero no es mío”, les dijo el Capitán, quien recordó que en ese momento los agentes de inteligencia calcularon que lo encontrado en el carro y su oficina eran 6 millones de pesos.
Díaz Olivier acusó a los agentes de la UIN de haberle golpeado y amenazado con hacerle daño a su familia, para que dijera dónde tenía el dinero desviado.