*A Viviana, madre de tres hijos, no le importó quemarse para lograr salvar a su pequeña que narró la heroica acción de su madre al sacarla del vehículo pese a que
estaba quemándose
Viviana Aguilar Zendejas, de 31 años, falleció tras una semana hospitalizada debido a las graves quemaduras que sufrió al proteger con su cuerpo a su hija de seis años, durante la explosión provocada por la fuga de una pipa de gas en Cuernavaca, Morelos.
Viviana Aguilar murió el jueves 13 de agosto de 2026 en el Centro Médico Nacional La Raza, en la Ciudad de México, después de una semana hospitalizada por las quemaduras que sufrió en la explosión de una pipa de gas en la colonia Las Granjas, en Cuernavaca; con su fallecimiento, el caso pasó de dejar personas lesionadas a registrar una víctima mortal y abrió una nueva etapa en la investigación para definir la responsabilidad penal y las indemnizaciones.
La muerte ocurrió siete días después del estallido del 6 de agosto, en una zona ubicada en los límites de Cuernavaca y Jiutepec.
Hasta ahora, ante el Ministerio Público se habían presentado 58 denuncias formales, en su mayoría por daños a la propiedad y lesiones.
Viviana Aguilar Zendejas fue recordada por proteger a su hija con su propio cuerpo en el momento de la deflagración, el término técnico para una explosión rápida con fuego.
La menor sobrevivió porque su madre la abrazó y la cubrió de las llamas durante el siniestro.
Fue la misma hija de Viviana quien narró en el portal Sur Digital cómo le dijo que aguantara la respiración cuando entró el gas al carro y se prendió fuego, de inmediato tomó a la pequeña entre sus brazos y la sacó poniéndola a salvo pese a que estaba en llamas.
Ese acto dejó a la mujer con quemaduras graves en gran parte del cuerpo.
Por la magnitud de las lesiones, primero fue atendida en Morelos y después trasladada a un hospital especializado de la capital del país, donde permaneció en terapia intensiva hasta su fallecimiento.
La muerte modificó el curso de la investigación
Tras confirmarse el deceso, la Fiscalía General del Estado de Morelos informó que reforzaría las indagatorias para determinar la clasificación jurídica que correspondiera.
El cambio no fue menor: el expediente ya no sólo debía revisar daños materiales y lesiones, sino también las consecuencias penales derivadas de una muerte.
La respuesta oficial se concentró en dos frentes.
Por un lado, continuaron los peritajes para establecer qué provocó la explosión de la pipa en la vía pública; por el otro, se inició la ruta para definir responsabilidades legales y calcular el monto que debería cubrir la reparación del daño.
El caso también dejó una imagen que marcó la dimensión humana de la tragedia: una madre que, en una fracción de segundos, decidió cubrir a su hija para salvarle la vida.
La niña logró salir con vida, pero la protección que recibió ocurrió al costo de las heridas que después llevaron a Viviana al hospital.
La muerte en La Raza convirtió ese gesto en el centro del caso.
A partir de ese momento, las autoridades estatales señalaron que agotarían todas las acciones legales a su alcance para que las víctimas accedieran a la justicia y para que el fallecimiento no quedara sin consecuencias legales.