CIUDAD DE MÉXICO (Agencias).- Los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa exhortaron hoy a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y su gobierno a traer de vuelta a los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y seguir las líneas de investigación que dejaron abiertas cuando se fueron del país, especialmente las que apuntan a los presuntos vínculos entre militares y miembros del crimen organizado en Guerrero.
"Se lo suplico: en sus redes sociales, en un papel, en un video, exijan el regreso de los expertos y abran los 800 folios", dijo don Mario César durante el mitin que clausuró la manifestación organizada este sábado 26 de septiembre para conmemorar los 12 años de la desaparición de los estudiantes.
Entre los principales reclamos que expresaron los padres sobresalió la negativa de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) a entregar los 853 folios elaborados por el Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CRFI) en Iguala, en desacato a una orden judicial emitida por un juez de Tamaulipas.
"Hemos caminado como no tienen idea", agregó el hombre, quien se definió como "un padre que de cierto modo está cansado".
"La vida se nos está acabando en la búsqueda de nuestros hijos", soltó el hombre, en referencia a los ocho padres y madres que han fallecido en estos últimos 12 años, sin conocer jamás el paradero de sus hijos.
El más reciente, Francisco Rodríguez Morales, falleció en agosto pasado, siguiendo a su esposa Minerva Bello, quien había fallecido en 2018.
"No vamos a dejar esta lucha hasta que (Sheinbaum) haga que el ejército entregue los 800 folios", advirtió doña Magdalena, quien vio en un rayo positivo en la movilización de hoy: "Estamos contentos porque vemos que no se olvidan de nuestra lucha. Aquí estaremos, hasta que Dios nos preste vida".
Después de cinco días de actividades en la Ciudad de México, durante los cuales tuvieron reuniones con el gobierno realizaron protestas en las instituciones que se han convertido en cuellos de botella en la investigación, los padres no han tenido acceso al informe sobre los avances del caso, que el gobierno debía presentar el viernes pasado y que Sheinbaum pospuso al próximo lunes 28.
Al lado del templete, grupos de normalistas de Ayotzinapa vestidos con playeras rojas, verdes o negras se pararon en bloques silenciosos, agarrando entre las manos unas cartulinas que exhortaban: "Que los ojos de los desaparecidos te persigan en tus sueños y el llanto de sus madres no te dejen dormir".
Una vez más, miles de personas tomaron las calles del centro de la Ciudad de México para exigir el esclarecimiento del crimen perpetrado hace 12 años en Iguala, con el grito de "vivos se los llevaron, ¡Vivos los queremos!".
Encabezada por un grupo de familiares de los normalistas, quienes agarraban entre sus manos mantas con los rostros de sus hijos desaparecidos, la manifestación avanzó con paso acelerado sobre la avenida Reforma, con sus contingentes disciplinados de normalistas, integrantes de organizaciones de la sociedad civil, activistas, sindicalistas, estudiantes y militantes pro Palestina, que corearon consignas por la justicia, mientras jóvenes del bloque negro realizaban pintas en las vallas y fachadas de los negocios.
Llegando al antimonumento a los 43, ubicado en el cruce de las avenidas Reforma y Juárez, Hilda Hernández dio el pase de lista de los normalistas desaparecidos y asesinados; a cada nombre, el contingente respondía, puño en alto, "¡Presentación con vida!".
Del centro histórico, dónde se hizo más notable la presencia policiaca, el contingente desembocó en una explanada del Zócalo totalmente amurallada --solo el Palacio de Gobierno capitalino quedó sin vallas--, y se aglutinó alrededor del pequeño templete instalado frente al Palacio Nacional, que se convirtió, una vez más, en una tribuna para potenciar el grito desesperado, y un tanto cansado, de los padres para que las autoridades encuentren a sus hijos.
En semanas recientes, sin embargo, se han multiplicado las señales que hacen temer a los padres y sus abogados que el gobierno busque imponer una nueva narrativa, que apuntaría hacia funerarias privadas de Iguala y exculparía al Ejército.
Apenas hoy, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reiteró su llamado al gobierno mexicano a seguir las líneas de investigación que apuntan a la “participación de agentes de las fuerzas militares y policiales”, especialmente en “sus posibles vínculos con los grupos criminales que operaban en Guerrero en la época de los hechos”.